SOKUROV Aleksandr (1951-_)

Dni zatmeniya (Días de eclipse) (1988: 6.0)

--Veo Días de eclipse y se me ocurren así:

1-¿Fusionar el neorrealismo con la ciencia-ficción?

2-¿Sokurov experimentando, haciendo músculo para empresas mayores?

3-¿Quizá no mayores, pero sí más sólidas (o que yo prefiero: Madre e hijo y Aleksandra)?

4-Mi parcial eclipse ante Días de eclipse.

5-Magnética, hipnótica, intransigente, festín de interpretaciones, críptica, bella; y, por momentos o minutos, qué sopor.

6-Metáfora del tardocomunismo soviético y su entonces incierto futuro.

7-Melancolía, tristeza, añoranza de rostros, sentimientos, habitaciones y tierras.

8-Siento somnolencia y, por breves momentos, se me cierran los ojos. Como ante el cine de Tarkovski. Nunca ante el cine del gigante Béla Tarr. Otros ritmos, otros imanes.

9-Absurdo vital, arte de la amenaza y la paranoia, hay que pensar en el teatro de tendencias irracionales de Beckett y Pinter. También.

10-¿Anuncia este Sokurov al Medem de Tierra? Hasta cierto punto, sólo hasta cierto punto.

11-Película estrafalaria, exigente, caprichosa (la imagen y el sonido a veces se irritan mutuamente, chirrían o se agreden), en último término Días de eclipse podría ser una historia de amor homosexual. Y me acuerdo de otra obra de Sukorov, Confesión, obviamente gay en su contemplación de los cuerpos.

--Tras ver Días de eclipse y escribir las líneas precedentes, busco luz en la oscuridad de la red y encuentro dos cosas interesantes (traduzco del inglés):

A-Michael Atkinson (The Village Voice) habla de la escrupulosa forma anti-narrativa de Sukurov, su autoridad demiúrgica en lo visual, que transforma todo en un espejismo extraterrestre. También apunta Atkinson cómo, más que ciencia-ficción, la película parece un documento sin propósito sobre algún país del Tercer Mundo. Y quisiera subrayar su adjetivo, “aimless”: sin propósito, sin objetivo, ¿sin puntería? El escenario es una tierra baldía (Turkmenistán), pero podría ser un país africano de la época poscolonial. Atkinson describe así la película: demencialmente oblicua, visualmente errática y totalmente desconectada. Vemos ángeles, terremotos, cadáveres que hablan, iconografía estalinista... parábola sobre la pobreza del mundo soviético.

B-Un comentario en la página  Strictly Film School, en el que se relaciona Días de eclipse con El espíritu de la colmena y con el humor negro y la desolación ambiental del cine de Béla Tarr, donde la comedia humana nace del tedio y de la conciencia del tiempo malgastado. Mientras, los extraños y surrealistas paisajes post-apocalípticos reflejan la potencia desperdiciada de una sociedad miope, destructiva y que se erosiona a sí misma.

La lectura de ambas páginas web ha sido casi más estimulante que la propia película de Sokurov, a quien habrá que seguir vigilando de cerca. Por si acaso (diciembre, 2013).