ALLEN Woody (1935-_)

September (Septiembre) (1987: 8.5)

September fue quizá la primera película de Woody Allen que vi, cuando aún no tenía ni acné. Fue un error, claro; pero un error de prestigio.

Creo recordar que la vi en cinta VHS de videoclub con mi papá, que me quería instruir. No me gustó o no la entendí: demasiado seria, muchas conversaciones, los aburridos personajes estaban todos tristes, estáticos y quejumbrosos, y hablaban de cosas “profundas”. Téngase en cuenta que a finales de los ochenta yo me entusiasmaba con los libros del Barco de Vapor y con películas como Willow o El secreto de la pirámide. Era razonable, pues, que no supiera asimilar una película en la que Allen, influido (esto no lo sabía entonces) por Cassavetes y Bergman, explora relaciones familiares, conflictos sentimentales, fragilidades vitales y frustraciones profesionales.

Vuelvo ahora (enero de 2014) a Septiembre, sin acné pero con bastantes canas, y disfruto mucho con esta pieza de cámara, rodada en el interior de una casa, breve, locuaz, esencial y extrañamente intensa. Vínculos obvios con Interiores y Otra mujer, pero sin llegar a esas cumbres allenianas. September me parece una película intachable, inatacable, profunda y bella en el retrato de personajes.

Los actores y actrices están formidables. Querría destacar a dos veteranos actores en papeles más secundarios (aunque ninguno sea propiamente secundario): Denholm Elliott y Jack Warden. Ambos sutiles y maravillosos en papeles opuestos. Uno enamorado de la frágil Lane (Mia Farrow). El otro enamorado de la visceral madre de Lane (Elaine Stritch). Dos hombres enamorados: uno no correspondido y el otro sí. Y cómo lo expresan sus rostros, sus posturas. C’est la vie.