KUBRICK Stanley (1928-1999)

Paths of Glory (Senderos de gloria) (1957: 8.0)

Punzante y casi irrebatible alegato antibélico de un joven Stanley Kubrick. Su título es un inmenso sarcasmo. 

Una lástima que, para llevarlo a buen término, Kubrick caricaturice un poco a los personajes “malos”, tipos crueles de la alta jerarquía del ejército francés durante la Primera Guerra Mundial.

Extraordinario Kirk Douglas en su papel de capitán envuelto en dilemas éticos y morales. ¿Obedecer sin más a los superiores? ¿Acatar sin más las órdenes? ¿Olvidarse sin más de la suerte injusta de sus soldados, de los que se siente responsable? ¿Callar ante la penosa práctica de los “chivos expiatorios”?

Es curioso. Cuando Kubrick intenta crear emoción, como en la famosa escena final en la que la chica alemana canta y los soldados franceses tararean la canción y se conmueven hasta las lágrimas, yo no siento ninguna emoción. Sin embargo, reconozco “objetivamente” que es una escena muy conseguida. Es lo que pasa con Kubrick: tan cerebral, tan milimétrico, tan organizado y con la mente tan clara en su “mensaje”, no permite que su excelsa película respire y transmita más autenticidad. Y no obstante, toda ella es admirable.

Lo mejor de Paths of Glory quizá sea cómo demuestra una especie de lucha de clases dentro del ejército. Prueba cómo uno no le puede, éticamente, pedir a otro que haga algo que uno no estaría nunca dispuesto a hacer. Demuestra cómo el que se excede en su posición ventajosa respecto a otro no merece ni respeto ni compasión. Es una obra contra el abuso de autoridad y contra la crueldad del poderoso. 

Pd. El argumento de Senderos de gloria lo retomaría casi exacto en 1980 el director Bruce Beresford en Consejo de guerra (Breaker Morant): sus injusticias y dilemas traslados a la Guerra Bóer, con soldados australianos en vez de franceses. Con menos talento que Kubrick y mayor inspiración patriótica, la película de Beresford tampoco está nada mal. 

(Marzo, 2014)