CAMERON James (1954-_)

Piranha Part 2: The Spawning (Piraña II: los vampiros del mar) (1981: 6.0)

Piraña II: los vampiros del mar. Simpático título, vive Dios. Apetece salir corriendo.

Esta película no es, ni mucho menos, tan mala como dicen. No es El sueño eterno ni Rocco y sus hermanos, lo admito. Pero encuentro numerosos momentos interesantes y en ningún instante me aburro. Incluye diálogos desternillantes, algunos a su pesar. Unos títulos de crédito estupendos. Escenas sorprendentes y de notable mérito, como la que abre la película, en el fondo del mar.

A finales de los setenta y principios de los ochenta, a partir del éxito abrumador de Tiburón, hubo una ola de películas sobre terrores marinos. El esquema se repite. Zona turística poblada por tontos turistas y gestores irresponsables. El acoso creciente de criaturas del mar que quieren matar a los bañistas. En Piraña II estas criaturas son unos peces terroríficos, medio murciélagos y medio vampiros, que atacan con enorme saña y crueldad. Eso sí, tenemos que usar nuestra imaginación ya que apenas los atisbamos: pasan como rayos ante nuestros ojos. Quizá Cameron no tenía suficiente dinero como para ser más nítido, pausado y explícito. Lo que ya sí demostró este director fue su interés por los mundos marinos (ver Abyss, pocos años después) y, en general, los universos desconocidos, peligrosos, sobrenaturales. Por cierto que, aparte de la seminal obra de Spielberg, la influencia del primer Alien (de Ridley Scott) también es aquí obvia: esa piraña que surge inesperadamente del interior de un cadáver… Recordemos que Cameron rodaría también en los ochenta la segunda parte de Alien, tan buena como la primera, o casi. 

Los turistas aparecen representados como una masa ensimismada y satisfecha. La película podría interpretarse como un ajuste de cuentas contra cierto tipo de turismo iletrado de mar, cóctel y ligues fáciles. Por otro lado, el esqueleto del relato es clásico y su desenlace también: la familia rota terminará reunida. Pero, frente a Tiburón, la audaz diferencia es que aquí es la heroína (la actriz Tricia O’Neil), y no tanto el héroe (Steve Marachuk, de cierto parecido físico con el protagonista de Jaws, Roy Scheider), la que destruirá a las malvadas criaturas del mar.

Piraña II es cine de terror barato, italianizante, sexy y sin pretensiones, convencional en su trama pero intrigante en varios de sus giros. Un divertimento muy menor, pero no detestable, del siempre sugestivo y a veces innovador James Cameron.