DE PALMA Brian (1940-_)

Wise Guys (Dos tipos geniales) (1986: 3.0)

¿Para qué sirve el talento en bruto si no se materializa?

El título español de esta película es Dos tipos geniales. No sabemos por qué.

El segmento artístico y argumental que va de El Padrino y Scorsese a Tarantino, pasando por los hermanos Coen, lo ocupó Brian de Palma. Wise Guys es una de sus películas más flojas. Una parodia sin gracia, una sátira sin gracia, una gracia sin gracia. Para que luego nos metamos con el cine de Esteso y Pajares. Obras como Los bingueros o Todos al suelo, con menos efectismos narrativos y (aún) más brocha gorda, no son inferiores a esta película. Wise Guys carece de inspiración, ritmo, historia. Hay escenas en Wise Guys que son demasiado ridículas para contarse.

No funciona Dos tipos geniales ni como sátira de cierta sociedad americana (o italo-americana) ni como parodia del cine de gángsters. Una terapia peligrosa será mucho más graciosa e inteligente.

Todo esto no significa que no haya en Wise Guys alguna aislada escena de mérito: siempre existen en cualquier película de Brian de Palma, aunque sea un mísero fuego de artificio. Pero, insistimos, ¿para qué sirve el talento?

Los actores principales, Danny DeVito y Joe Piscopo, hacen, literalmente, el memo.

Parece contrastado, en suma, que el género natural de Brian de Palma ha sido (sobre todo, en los ochenta) el thriller ambiguo y sabroso, diseñado con poderío y virtuosismo. Sus “comedias”, pues eso: mejor escribir esa palabra entre comillas.

Epílogo. Hace unos meses, en El Cultural (diciembre de 2014), escribía Arcadi Espada citando al escritor y cineasta Claude Lanzmann: “Hay que zambullirse”. Tomado como lema de vida: el coraje, el atrevimiento, el compromiso. Lema también válido para el arte que merece la pena, desde luego.

¿Se ha zambullido alguna vez, y verdaderamente, Brian de Palma? Es mi duda. 

(Marzo, 2015)