COPPOLA Francis Ford (1939-_)

One from the Heart (Corazonada) (1981: 5.5)

Corazonada es una película sobre una pareja que, enfrentada a una crisis, cae en la tentación del exotismo.

Al final, el hombre y la mujer volverán a estar juntos, tras los cantos de sirena de sus respectivos novios de entretiempo. Se darán cuenta, quizá, de que se quieren y necesitan más de lo que imaginaban. Y, por ello, renunciarán al amor alocado e imprevisible y, por así decirse, retornarán al redil de la “eticidad”, como diría nuestro gran filósofo Javier Gomá (Aquiles en el Gineceo, Ejemplaridad pública).

Este argumento, con típico final feliz, a algunos espectadores y no pocos críticos les parecerá “conservador” o resignado, frente al “progresismo” del final no feliz o desesperado.

Aceptemos, no sin reservas, que el final es conservador. ¿Sería eso tan malo? ¿Y no tenemos todos cosas o personas que querríamos conservar a nuestro lado?

Un confuso Francis Ford Coppola partía, posiblemente, de los éxitos recientes de musicales comerciales más o menos románticos como Fiebre del sábado noche y Grease. Y deducimos que el director quiso envolver la trama en influencias prestigiosas y difusas de Fellini o Wenders. De manera que el resultado es híbrido, estilizado, coreográfico, irreal, bonito pero problemático. Parece una película absolutamente banal y, sin embargo, quizá no lo sea del todo. Se diría una estética reflexión sobre el amor y la pareja; y quizá lo sea, pero no demasiado acertada. Así que Coppola, rodeado de un equipo técnico de relumbrón (Storaro, Tom Waits, Tavoularis), consiguió con One from the Heart sorprender, decepcionar e irritar a partes iguales.

El reparto, sin demasiado nombre, no está mal. Empezando por los protagonistas, Terri Garr y Frederic Forrest, correctos (mejor ella que él). Enfrente, Nastassja Kinski y Raúl Juliá ponen el toque atractivo y escapista. Harry Dean Stanton, por su parte, es el imperfecto amigo estrafalario.

No sé si Coppola tuvo una corazonada antes de ponerse manos a la obra con esta curiosa película. Lo que es evidente es que se quedó muy lejos de la ambiciosa conmoción, la conflictiva humanidad y la pasional complejidad de El padrino, La conversación, El padrino. Parte II, Apocalypse Now y varias otras. 

(Mayo, 2015)