LANDIS John (1950-_)

The Blues Brothers (Granujas a todo ritmo) (1980: 3.5)

LO OBJETIVO. La música blues y sus prestigiosos intérpretes. El enorme despliegue de medios cinematográficos, incluyendo movimientos de cámara, coreografías y virtuosas persecuciones, del tándem John Landis-Dan Aykroyd. Los años de éxitos de comedias americanas más o menos locas, desde la tontería adolescente de Desmadre a la americana al absurdo hiperbólico de Aterriza como puedas. La popularidad de cierto musical no clasicista, con John Travolta al frente. The Blues Brothers se inserta en todo ese magma y se ha convertido en una película de culto, una obra “cool” más admirada por los aficionados a la música blues que por, digamos, los amantes de Montparnasse.

LO SUBJETIVO. Me atraía, a priori, el hecho de que el director Landis tuviese otra película que me agrada, Un hombre lobo americano en Londres. Sin embargo, no le veo la gracia a The Blues Brothers; cada vez que el esforzado Aykroyd dice esa memez de que están en una misión de Dios, me dan ganas de detener la película y dejarme de monsergas. Pero tengo paciencia y, aunque la historia no mejora ni va a ningún sitio, al menos sí llego a reconocerle algunos méritos objetivos (ver el primer párrafo). No obstante, me irrita la ufana pose de Belushi y Aykroid. Me molesta el infantilismo argumental y hasta existencial de la película. Me enoja su puerilidad dramática. Me aburren los larguísimos números musicales. Me atontan las persecuciones y los coches de choque. Me mosquean los diálogos de banal ingenio. Y estoy convencido, finalmente, de que los brotes de habilidad cinematográfica no son capaces de enhebrar ninguna idea, ninguna reflexión, ningún sentimiento que merezca la pena, ninguna hondura; nada que recordar.

¿Y su mayor baza, el divertimento puro y duro? Pues muy escaso. Quizá si la hubiese descubierto hace veinte años…

(Mayo, 2015)