DOCTER Pete (1968-_) / DEL CARMEN Ronaldo (1959-_)

Inside Out (Del revés) (2015: 6.0)

Una niña americana está triste tras haberse mudado con su familia a una ciudad donde no conoce a nadie. Un día decide fugarse en autobús pero se arrepiente, vuelve a casa y se abraza con sus papás.

Es el argumento de Inside Out.

La originalidad que nos saben vender Pixar y sus innumerables fans es que la “verdadera” aventura ocurre dentro de la mente de la niña. Y es verdad.

Algunos ignorantes tenemos noticias por David Eagleman (Incógnito) de que cada vez sabemos más sobre el cerebro y de que, por ejemplo, los actos conscientes son solamente la punta del iceberg de la actividad cerebral (por fortuna). Y gracias a Eduardo Punset, las gentes de letras hemos averiguado que el alma, si existe, residiría en el cerebro.

Por otro lado, Javier Sampedro, que escribe de manera muy amena sobre ciencia en El País, ensalza con buenas razones Inside Out

Está comprobado que infinitas cosas suceden en nuestro cerebro (un universo en miniatura) y es admirable que los creadores de Inside Out hayan sabido plasmar con gracia todo eso. Pixar nos enseña, en sofisticados (olvidemos El chip prodigioso o Érase una vez la vida) dibujos animados, cómo funciona la mente de una niña a partir de sus emociones básicas, cada una de ellas representada por un adorable personajillo: Alegría, Tristeza, Ira, Asco y Miedo. Pixar construye un sinfín de recovecos fantasiosos y resortes surrealistas que representan el interior de la mente, con sus recuerdos, expectativas, temores, frustraciones, etc. Lo que prima en Inside Out, hemos dicho, son las emociones. Que es preferible que sean “inteligentes” (Daniel Goleman) y, en concreto, positivas si aspiramos a tener una vida mejor.

No sé si estaré diciendo tonterías, pero considero que un riesgo posible de cintas como la entretenida y muy ocurrente Del revés es que los niños que la disfrutan (no sé si los adultos tenemos solución) concluyan que lo más interesante de la vida ocurre dentro de uno, en ese universo cerebral ensalzado en la divertidísima serie The Big Bang Theory. Esto podría conducirnos a encontrar, obligatoriamente, las soluciones a todos los problemas dentro de uno, y nunca fuera. Opino, en este sentido, que la complejidad que ilustra Inside Out es incompleta porque apenas es social ni ética ni política (aunque no era ése su objetivo). Es una complejidad científica, psicológica y estética. Y mola mucho, por supuesto. Todo está en la cabecita de la niña protagonista, que deja de ser protagonista y le cede el lugar a sus emociones; de tal manera que esta muchacha ya no parece “libre”, puesto que en su interior unos personajillos estarían decidiendo por ella... acaso en interacción con otros elementos del mundo de ahí fuera. Si no he entendido mal.

Diré ahora otro disparate imperdonable, a saber: si he de elegir, en el mundo de los dibujos animados o la “animación” sigo prefiriendo el Disney clásico, esencial y bello, menos moderno, menos psicológico, más ingenuo, más ejemplar. Sin restarle un píxel de mérito a Pixar y su cine preciso y precioso, científico, moderno e inteligente. Y realizado con enorme talento y dedicación.

Para terminar, citaré únicamente dos de las muchas enormidades que se han escrito sobre Del revés en España. Ambas provienen de la crítica de Alberto Luchini en Metrópoli (mis “negritas”): 1): “…los chicos de Lasseter se han permitido analizar y describir el funcionamiento de la psique humana con tal grado de perfección que han conseguido dejar obsoletas todas las tesis freudianas”; y 2) “Nunca hasta ahora, ni el psicoanálisis ni la psicología, habían sido capaces de explicar mejor en qué consiste una depresión: es tan fácil como que Tristeza se imponga a Alegría”. 

Hombre, no me resisto a apuntar que, para hablar de depresión, Tristeza debería pisotear a Alegría, destrozarla con ferocidad, ¡qué menos!

(Septiembre, 2015)