CURTIZ Michael (1886-1962)

Casablanca (Casablanca) (1942: 9.0)

Quisiera esforzarme y suponer que nunca he visto Casablanca y que tampoco he oído hablar de ella. Veamos lo que he visto (octubre, 2015):

-Es una película americana, antigua y en blanco y negro; se conserva fresca aunque por instantes una pizca polvorienta.

-Es una película valiente, por su posicionamiento claro contra los nazis cuando la Segunda Guerra Mundial, como quien dice, aún estaba empezando.

-Es una obra ágil y veloz, que en ocasiones parecería haberse rodado a cámara rápida, como si aún fuese muda.

-Es una obra donde, en general, se distinguen claramente los personajes malos (nazis) de los buenos. Y los cínicos de los idealistas.

-El guion es excelente, pues las escenas y secuencias se hallan conectadas de manera perfecta e inventiva con las anteriores; lo cual no es óbice para que alguna de esas escenas sea inverosímil.

-Los primeros planos de rostros están cargados de electricidad; esto es algo difícil de explicar.

-Hay momentos sorprendentes de humor risueño o absurdo, como gags que rebajan la tensión.

-Las líneas de diálogo son un portento, aunque a veces no peguen ni con cola en las situaciones. Los diálogos son tan portentosos y variados que se permiten ser literarios o crueles, románticos o descreídos.

-El inicio y el final son espléndidos: un prólogo que aporta con gran ritmo el contexto histórico y un epílogo genial de dos hombres hablando de sus cosas cuando el avión ya se ha ido. 

-Algunos personajes parecen caricaturas de cartón, como si se negaran a oscurecer a los protagonistas de carne y hueso o, más aún, como si intentasen empequeñecerse y ridiculizarse al lado de los héroes.

-Hay un negro que toca el piano que es el más leal de los hombres, y a dos bandas.

-El hombre más idealista y puro, caracterizado por Paul Henreid, es inverosímil, un revolucionario vestido de gala que ni suda ni pone bombas.

-El otro hombre importante, interpretado por Humphrey Bogart, sufre muchísimo por una mujer, Ingrid Bergman, que no sufre tanto.

-Casablanca es una película sobresaliente que no llega a nunca a emocionar a este espectador, que prefiere admirarla mientras se lo pasa de maravilla. 

Es mucho suponer.