CHAPLIN Charles (1889-1977)

City Lights (Luces de la ciudad) (1931: 8.0)

Un Chaplin aún mudo enfrentado a lo solemne y lo oficial, a políticos y policías, huraños y elitistas, arrogantes y egoístas.

Es glorioso el inicio de Luces de la ciudad

El político inaugura un monumento a la Paz y la Prosperidad y, tras retirar el envoltorio, vemos a nuestro vagabundo dormitando entre ambas graves señoras. 

El invitado inesperado que revienta el acto oficial.

Chaplin sentimental y divertido, dulce pero realista. Un cine compuesto por gags y por escenas que casi parecen del Neorrealismo (como diez años atrás ya lo era El chico). 

Un cine duro como un combate de boxeo, humano y expresionista como Murnau, lírico como Griffith y gracioso como Buster Keaton. Pero con la expresividad bonachona del vagabundo de Chaplin y los demás personajes, aptos para la risa y las lágrimas.

City Lights es una historia de amor entre una ciega y un vagabundo que parece que termina bien. 

En su desarrollo trata cuestiones nada banales como la violencia y la ceguera, el suicidio y la pobreza, la generosidad y el dinero. 

Sin estar entre sus cuatro o cinco mejores títulos, a mi modo de ver, Luces de la ciudad es una película libre y luminosa.

(Noviembre, 2015)