WYLER William (1902-1981)

The Heiress (La heredera) (1949: 8.0)

¿Puede uno reprocharle algo a aquel que, con esfuerzo, talento y tesón, fabrica un producto de primera calidad? ¿Es buena idea, insisto, despreciar rutinariamente a aquel que conoce su oficio y lo ejerce desde una intachable autoexigencia?

La heredera, inspirada en la novela breve y maestra de Henry James Washington Square, es un fiel exponente del cine de William Wyler, un director demasiado vapuleado por la crítica novedosa, gamberra o, paradójicamente, la académica. El sambenito del cine de “qualité” o teatral (¡o académico!) ha sido y es inevitable.

Inevitable y, oye tú, no del todo injusto; pero no nos pasemos. Escribo casi lo mismo que respecto del cine de James Ivory (con menos talento que Wyler, en todo caso).

Poco se le puede reprochar a Wyler y sus actores principales (todos ellos excelsos) ante esta traslación a la pantalla de la literatura precisa y analítica de James. Es cierto que parecería que la película no contiene atisbos de sensible personalidad autoral ni una mirada ilusionante hacia el mundo. Pero es una obra exquisita que pone el foco en la fiel traducción al cine de una novela corta, terrible, compleja.

La heredera es una película impecable y fría que versa, a partir de una potencial relación de pareja y otra bien actual entre padre e hija, sobre asuntos universales nada fríos como el amor y el desamor, el dinero, la sospecha, el desengaño y la venganza. Es una historia muy triste pero, a través del filtro de excelencia artística de Wyler, no tan triste. 

Lo mejor quizá sea su final, ante la puerta principal de la casa de los Sloper, allí donde Catherine (Oliva de Havilland) consuma su venganza contra un hombre y contra todos los hombres.

 

(Noviembre, 2015)