TRAPERO Pablo (1971-_)

Carancho (Carancho) (2010: 4.0)

Carancho es una película intensa que desea dar una sensación de fatalidad. Los héroes, anónimos y sin glamour, están condenados en un mundo frío, peligroso y corrupto dominado por capataces sin escrúpulos. Solo el amor puede ofrecer consuelo y motivación a esos dos personajes principales, interpretados con brío por Ricardo Darín y Martina Gusman. 

Como en el Crash de David Cronenberg, los otros protagonistas de Carancho son los coches. Pero la perspectiva es opuesta: en la película del argentino Pablo Trapero, los autos y sus choques no provocan insano placer sino intenso dolor y muerte. Y esto es argumentalmente más lógico pero…

Lo más loable es que Trapero desee denunciar las tragedias anónimas de los miles de muertos anuales en accidentes de coche en la Argentina. Durante años, en España hubo una vergonzosa tolerancia respecto de los vicios y excesos al volante. Por suerte, esto ha ido cambiando, nos estamos civilizando en ese sentido y ahora en nuestro país mueren muchas menos personas en la carretera que hace diez o veinte años. No sé si en la Argentina habrá mejorado la estadística gracias al estreno de Carancho hace seis años. Ojalá: ¿qué es mejor que un cine útil?

Trapero parecería estar influido por el Scorsese de Al límite, lo cual no sé hasta qué punto le beneficia. Adrenalina, ambulancias, seres frágiles y taimados, cámara nerviosa siguiendo a los personajes, que sufren y hacen sufrir, se embarran en la vida y se dejan embarrar. Viven como pueden y mueren de manera violenta. 

Pero no estamos ante una buena película. Su tendencia sensacionalista y el hiperrealismo feo y machacón me han recordado alguna película de directores poco sutiles como el español Imanol Uribe (Días contados) o el peruano Francisco Lombardi (Tinta roja). La película intenta ser trepidante pero estilísticamente está descuidada y la ejecución de algunas escenas es precipitada y ramplona.

Uno puede valorar el trabajo de Trapero con los actores principales y su habilidad para construir momentos de suspense y shock (si es que esto es positivo), pero en cambio no es nada grato ver cómo se diseñan varios personajes caricaturescos, cómo se subraya el destino fatal de los desafortunados protagonistas y, en suma, cómo Trapero nos hace de nuevo pensar demasiado en las viejas Forma y Contenido.

 

(Diciembre, 2015)