ALMODÓVAR Pedro (1949-_)

Julieta (Julieta) (2016: 6.5)

Lo mejor de Julieta son las tres propuestas argumentales, que parten de relatos de la Premio Nobel Alice Munro.

El suicida del tren con la maleta vacía, la adolescente que se vuelve una fanática y desaparece, el pescador que discute con su novia y se echa a la mar durante una tormenta.

Los nexos de unión entre estos componentes, además de numerosos diálogos y varias situaciones, son casi inverosímiles. No hay nada del todo imposible pero casi todo es difícil de creer. Un rasgo (aquí, radicalizado) que algunos ahora parecen descubrir en el cine de Almodóvar pero que se remonta a sus inicios: la ruptura de las convenciones dramáticas y de las expectativas de caracterización. Las películas de Almodóvar son como collages donde el director va metiendo, copiando y pegando casi cuanto se le ocurre: texturas peculiares, personajes increíbles, líneas de diálogo ensimismadas, planos cenitales, portadas de libros queridos… Su mundo no es nuestro mundo de parques, escuelas, ordenadores y supermercados. Su universo es el de sus sentimientos intensos, emociones agridulces, referentes cinematográficos y nostalgias no siempre felices, encarnadas en historias y personajes extremos, a la deriva de sus circunstancias.

Película sombría y hitchcockiana (planean Con la muerte en los talones, Rebecca y Vértigo) pese a su rayo de esperanza final, obra claustrofóbica y estrafalaria pese a sus arquetipos universales, Julieta contiene dos o tres momentos espléndidos y deja un poso de gravedad. Uno sale del cine y sigue pensando en la película el resto de la jornada, sobre todo en la idea de “perdón”.

Momentos como el surgimiento, desde una toalla mojada, de la Julieta interpretada por Emma Suárez, las pinceladas sobre la amistad de la Antía niña (la hija de Julieta) con Beatriz o las escenas protagonizadas por Rossy de Palma son gran cine. Un cine desequilibrado pero poderoso; un cine no redondo sino extraño, absorbente, desigual y, en sus peores instantes (los más, quizá, “trascendentes”), algo impostado.

Despreciar sin mayor esfuerzo esta película parece un acto de inmadurez, más allá de los “likes” de cada cual.

 

(Mayo, 2016)