VERMUT Carlos (1980-_)

Diamond Flash (Diamond Flash) (2011: 5.0)

Si busca usted una película original y enérgica, con ecos del cómic, el underground, la Movida, la españolada, El extraño viaje, Arrebato, Almodóvar, Amenábar, Bajo Ulloa, Álex de la Iglesia, Tarantino (y acólitos), un costumbrismo regado con post-humor, el ingenio de madrugada en los bares, la escatología, Saw y la violencia hard-core, le entusiasmará Diamond Flash

Yo, que prefiero otros cócteles, le reconozco méritos objetivos pero no mucho más.

Película llamativa y desigual cuyo punto fuerte es el suspense y la sorpresa: juega a eso y apenas me ha aburrido.

Cine encantado de ser como es en su empeño de ir contra las expectativas del espectador. La historia es una singular o irritante sucesión de terribles absurdos. Esto del absurdo, como sabemos, sigue teniendo mucho prestigio en selectos círculos universitarios y entre los más modernos de la farándula nocturna madrileña.

Lo veo como un cine ensimismado, dirigido a aquellos que buscan rarezas y atentados contra lo de siempre: la narrativa tradicional. La película no contiene ni convicciones ni sensatez ni certezas. La única realidad es la gamberrada cinéfila que alguien dotado como Carlos Vermut ha sabido diseñar.

Es un cine que se complace en la perversión y en la construcción de personajes siniestros y desagradables. ¿Y no es una película culturalmente nihilista y vacía? ¿No opta por un escapismo lúgubre y fantasioso?

Diamond Flash presume de un feísmo muy estilizado. Puede impactar a los buscadores de impacto. Pero a mí, qué le voy a hacer, algunos extensos diálogos (insustanciales o frívolos, dadas las circunstancias) se me hicieron cuesta arriba.

Cine bañado en un espíritu lúdico y aligerado mediante un crudo sarcasmo y una desconfianza en la lógica narrativa, los pensamientos fuertes y las emociones nobles. Cine Pop.

 

(Mayo, 2016)