FLEISCHER Richard (1916-2006)

Soylent Green (Cuando el destino nos alcance) (1973: 6.5)

Richard Fleischer fue un director capaz de sacarle jugo a mínimos materiales, de rodar a toda velocidad guiones disparatados y hacerlo todo con una solidez nada previsible.

Fleischer siempre nos sorprende, aunque no siempre la sorpresa sea acertada.

Soylent Green es una cinta de ciencia-ficción que, con los parámetros actuales, apenas parece de ciencia-ficción. Ni efectos especiales ni espectáculo ni bichos ni cómic.

En un futuro distópico (2022: pasado mañana como quien dice), en un mundo derruido por la contaminación, en una Nueva York donde se hacinan 40 millones de seres hambrientos, Fleischer ambientó un thriller protagonizado por, nada menos, Charlton Heston y un veterano Edgard G. Robinson.

La trama es directa, rara y plana, un cóctel muy de Fleischer. El final es brillante, cuando el detective que interpreta Heston descubre el pastel de la sustancia alimenticia llamada “soylent green”.

Soylent Green, subtitulada en español grandilocuente como Cuando el destino nos alcance, es el tipo de película de ciencia-ficción que aspira a concienciar a su espectador, como las películas de Neill Blomkamp en los últimos años (que sí contienen dosis de espectáculo y violencia). Cuenta, como tantas otras, con el referente paradigmático de 1984 de Orwell, quizás el libro de ficción más importante del siglo XX. Y se anuda a una corriente cinematográfica de los años setenta (La naranja mecánica, Westworld, La fuga de Logan, Coma) que nos prevenía contra los peligros de un uso incontrolado de la ciencia y la tecnología y contra los riesgos que supone la especie humana para la Tierra, incluida la sombra de la sociedad totalitaria.

También es una reflexión sobre el problema de la desigualdad, tan actual. Un ejemplo: acerca del empleo del individuo asesinado al inicio de la cinta, se dice: “Era rico”.

Soylent Green es una obra curiosa que parece rodada por un cineasta resolutivo, de carácter modesto y metodología primitiva. Su arte enérgico, seco y walshiano parece del cine mudo. 

 

(Junio, 2016)