POLANSKI Roman (1933-_)

Le locataire (El quimérico inquilino) (1976: 8.5)

Cineasta inquieto e inquietante, Roman Polanski logró con The Tenant una de sus grandes películas. Un empeño que se adivina tan personal que se eligió a sí mismo para protagonizar al antihéroe de la cinta, el gris oficinista Trelkovsky, un personaje que parece de Kafka, Pinter, Beckett o el primer Kieslowski.

El quimérico inquilino se relaciona con las películas más claustrofóbicas y obsesivas de Polanski: primero con Repulsión (parece un remake con protagonista masculino) pero también con El cuchillo en el agua, La semilla del diablo, Frenético o La muerte y la doncella.

Es una película de suspense y terror, bajo el esquema de la casa encantada, en la que vemos cómo el pobre Trelkovsky va sufriendo un progresivo deterioro mental y paranoide que le conduce al intento de suicidio. El final de la obra nos lleva de nuevo al inicio, en lo que quizás interesa menos de la película: ese querer cerrar el círculo narrativo con un efectista toque de guion.

Película acaso influida por Hitchcock, Welles, Losey y Kafka a partir de una novela de Roland Topor, y que delata un insultante dominio de los espacios, el trabajo de cámara y la puesta en escena, Le locataire puede interpretarse desde una perspectiva existencial (el hombre arrojado al mundo), política (parábola de la neurosis comunista), sexual (represión homosexual), sociocultural (la dificultad de un inmigrante tímido para integrarse en la sociedad francesa) o incluso vecinal (el inquilino que intenta no crear problemas en su comunidad pero…).

Y uno entiende que directores como David Lynch, J.J. Abrams, Shyamalan o, por motivos más estéticos, Jean-Pierre Jeunet puedan haberse sentido atraídos por el influjo de una obra tan brillante, rara, redonda y turbadora.

 

(Julio, 2016)