LÓPEZ CARRASCO Luis (1981-_)

El futuro (El futuro) (2013: 3.0)

-1-APOCALIPSIS CRÍTICO. Cierta crítica española se entusiasmó hace escasos años con El futuro. Entresaco algunas palabras tremendas: A) Jaime Pena (Caimán Cuadernos de Cine): “un demoledor discurso sobre nuestros últimos treinta años”, “…el germen maligno de nuestro presente”, “paisaje apocalíptico”. B) Jordi Costa (El País): “Un viaje envenenado al punto cero de una catástrofe colectiva”. C) Luis Martínez (El Mundo): “El futuro completa la más fiera radiografía del desierto desde el más anodino y vulgar de los rincones de este país”. D) Carlos Losilla (Caimán Cuadernos de Cine): “Una reflexión implacable alrededor de la herencia de los años ochenta”.

Se percibe en esas palabras una visión compartida no tanto sobre lo buena que era la película como sobre lo horrible que estaba nuestro país.

No creo andar muy desencaminado si sostengo que, según tales epitafios, la culpa de tal catástrofe, tal desierto, tal apocalipsis y germen maligno recaería en otras personas y otros tiempos. ¿Pues no sería verdad que la Transición y sus protagonistas han tenido la culpa de nuestras taras y crisis del presente? Con la consecuencia de que nosotros (jóvenes o ya no tan jóvenes, izquierdistas anti-socialdemócratas) somos inocentes, somos buenos, somos víctimas, y todo lo malo que nos ha ocurrido, ocurre y hasta ocurrirá es por la herencia recibida.

Este discurso se ha abierto paso en los últimos años en España. ¿Y no conforma el núcleo argumental de parte de la “nueva política”? No son pocos los escritores, periodistas, músicos, críticos, cantantes, profesores, informáticos, etc. que lo suscriben.

 

-2-EL FUTURO se desarrolla durante una fiesta celebrada en una casa en 1982 o 1983. Los personajes, más bien jóvenes, están contentos y bailan, beben, algunos se drogan o se besan, y hablan mucho. Pero apenas entendemos lo que dicen porque las canciones Pop de la época elegidas para la ocasión (en general, no muy famosas) nos impiden escucharlos. Es decir, que nos da un poco igual lo que cuentan los personajes…

Al final se adivina la resaca, que daría pie a las metáforas apocalípticas mencionadas antes…

Si vamos a la película en sí, la evidencia objetiva es que es muy poquita cosa, un producto seudo-documental descuidado, repetitivo y desenfocado. Pero, ciertamente, gana una barbaridad si la vemos como Metáfora o Concepto o Deconstrucción de una (digamos) ideología que nos desagrada.

El futuro es carne de museo, de momento. Si, en el dichoso futuro, qué sé yo, se nacionalizaran las salas cinematográficas españolas, quizás esta obra dejaría los museos o salas mínimas, sería estrenada en la Gran Vía de Madrid y no es descabellado imaginar que pasaría a formar parte de nuestro Canon, como Viridiana y El verdugo...

De hecho, en una prolija votación de expertos en torno al mejor cine español de la historia, publicada en 2016 en la revista Caimán, El futuro ya obtenía un puñado de votos. Más votos, de hecho, que las carreras completas de directores importantes del pasado y el presente.

¿Qué es lo que buscan sus fans y defensores? Un granito de arena más que apuntale la “historia no oficial”, frente a aquel relato, ya se sabe, que nos impusieron o que nos contaron mal, etc. Nos iríamos liberando así, poco a poco, del yugo político y cultural de la Transición (y del capitalismo, si es posible). Nacería un verdadero arte popular (¡que no comercial, of course!), a salvo de socialdemócratas, publicistas y burgueses. Los “verdaderos creadores” prevalecerían sobre aquellos que se han limitado a sustentar la “ideología dominante”. La famosa "hegemonía cultural" sería subvertida y aterrizaríamos en un futuro tan bueno como el presente de los países que ya han materializado la utopía...

 

-3-DESPUÉS DE ver la película saqué a mi hijo de dos años al parque infantil. Mientras el niño bajaba por el tobogán y se columpiaba yo iba oyendo fragmentos de una conversación de tres adolescentes de 15-16 años, dos chicos y una chica, que fumaban sentados en un banco a unos metros. Lo que dijeron fue más o menos esto: Chico 1: “…Pues sin Franco no se habrían abierto tantas escuelas y hospitales…”. Chico 2: “…Yo no controlo mucho del tema pero sé que también hizo pantanos… y que fusiló a gente, joder, ya lo sé, pero es lo que hay…”. Chica: “Yo tampoco sé mucho de Franco pero creo que tienes razón…”. Luego ellos se pusieron a rapear y a grabarse con sus móviles, mientras ella escuchaba. Apenas entendí ahí nada de la letra. Nos fuimos. 

 

-4-CUIDADO CON el futuro post-apocalíptico, niños inocentes. Cuidado con la idealización del Espíritu Crítico que, si de verdad fuese tan crítico, habría de empezar por auscultarse a sí mismo. Y cuidado, sobre todo, con lo que deseamos desde nuestras adolescencias perpetuas, no sea que lleguemos a conseguirlo.

 

(Septiembre, 2016)