LANTHIMOS Yorgos (1973-_)

The Lobster (Langosta) (2015: 2.0)

El director griego Yorgos Lanthimos se ha labrado un prestigio indiscutible en los últimos años.

Cine provocador, subversivo, impactante, atenta contra los convencionalismos…

En fin, los epítetos habituales y, curiosamente, bastante convencionales.

Veo Langosta y no doy crédito: ¿se ha vuelto la crítica internacional majara o es que soy yo el que estoy en una época de nulo discernimiento, colocándole un 9 a la “convencional” Brooklyn y, en cambio, encontrando desagradable e hiperbólica El club, otra “provocación” actual?

 

Hasta donde yo deduzco, Langosta bebería del teatro de la crueldad (Artaud), y teatrales son las técnicas de plasmación de Lanthimos. Pero no detecto nada mínimamente audaz en las herramientas cinematográficas. Nada que me haga pensar que ahí hay un verdadero autor y no un enorme impostor con ganas locas de llamar la atención, como un niño de dos años con un sonajero.

 

¿Crítica a nuestras convenciones? Give me a break!

¿A estas alturas aún con el cuento de que las convenciones sociales son meramente una atadura y nos coartan, nos cohíben, nos alienan? Es un tipo de pensamiento que pasó por moderno hace un tiempo (acaso con cierta razón) por influencia del romanticismo y el irracionalismo reciclados. Hay que leer a Gomá: las convenciones razonables nos deben hacer responsables, fuertes y éticos. Nos hacen madurar si aprendemos a aceptarlas y actualizarlas. Como se ha dicho tantas veces: es la ley de la gravedad, tan represora, la que nos permite volar.

 

¿Crítica a la supuesta presión que sufren muchas personas para encontrar pareja? Really?

No creo que nunca haya habido en el mundo occidental más libertad sexual y sentimental. Nunca habrá habido más opciones de encontrar maridos y mujeres, novios o novietes reales y virtuales. ¿Cuándo ha existido menos determinismo social que en el siglo XXI?

Y nunca habrá habido más solteros y solteras, más “singles”, que han decidido que prefieren vivir solos antes que mal o bien acompañados.

Por supuesto que también existen personas a las que les gustaría tener pareja y que por, distintos motivos, están solas y quizás amargadas. ¿Pero no ha sido así siempre, solo que antes mucho peor? (y si incluimos al mundo no occidental, ya ni hablamos…)

 

Me sorprende que se pueda celebrar un film ocurrente y muy menor como Langosta: estático, reiterativo, caricaturesco, distorsionador, poblado de personajes-marionetas y referencias cinéfilas obvias y nada asimiladas por Lanthimos: que si Godard que si Chabrol, que si Losey que si Solondz, que si Lynch o Kubrick o Cronenberg, que si Perdidos o hasta Los juegos del hambre (pude ver un día unos quince minutos de esta película en televisión y parecía, sin duda, más “cinemática” e interesante que Langosta).

 

Películas distópicas y supuestamente críticas con aspectos del mundo contemporáneo como la discutible Her o esta lamentable Langosta no logran atinar un discurso sólido, creíble y verdaderamente crítico o iluminador y se limitan a pintar a un ser humano que es víctima de todo y de todos, no solo constreñido por las circunstancias, la tecnología y las convenciones sino también reducido a la condición de estropajo o animalillo sin libertad ni responsabilidad ni arrojo.

 

(Octubre, 2016)