PREMINGER Otto (1906-1986)

Rosebud (Desafío al mundo) (1975: 7.0)

CINE. El veterano Otto Preminger realizaba su penúltima película en 1975, una original y coproducida aventura en torno a un secuestro terrorista con el conflicto palestino-israelí de telón de fondo. La narración es vertiginosa a la manera clásica: precisa, integrada, sin perder el tiempo ni el espacio. Los escenarios elegidos, tanto interiores como exteriores, están aprovechados con solvencia.

Los personajes parecen un tanto artificiosos, pero la obra sigue teniendo encanto, nos mantiene alerta y nos enfrenta a una serie de cuestiones palpitantes de los años setenta que quizá no se hayan ido de nuestro paisaje político, social y cultural.

 

42 AÑOS DESPUÉS. Almodóvar, en entrevista en El País con E. Lindo (diciembre, 2016), dice: “Nosotros fuimos la reacción a la estética progre de los setenta, que veo recuperada ahora mismo, para mi asombro”. En la misma edición de El País, el resto de citas. La escritora canadiense Margaret Atwood: “El siglo XX acabó con las utopías”. ¿Seguro?, pregunto yo. La intelectual francesa Hélène Carrère d’Encausse: “Europa es la respuesta más bella al autoritarismo”. ¡Bien! Y la escritora cubana Wendy Guerra titula: “Permiso para criticar a Cuba”. ¿Todavía?

¿Por qué estas citas? Todas guardan relación de alguna manera con la película y con sus temas. Véanla y me cuentan.

 

TERROR. En Rosebud nos enfrentamos el espinoso asunto de la negociación con los terroristas: las concesiones, el diálogo, la “rendición”. No viene mal leer un controvertido artículo de Cristian Campos en Jot Down Smart (diciembre, 2016) llamado significativamente “Lo de antes sí eran políticos porque lo de antes sí eran ciudadanos”. Nos sitúa en Canadá en 1970, cuando el grupo terrorista Frente de Liberación de Quebec secuestró a dos hombres. El primer ministro canadiense no cedió al chantaje terrorista ni a la presión mediática. Una de las discutibles pero ineludibles conclusiones de Campos es: “Los mantras del buenismo siguen siendo los mismos de hace cuarenta y cinco años. El apaciguamiento…, el falso dilema entre seguridad y libertad siempre y cuando la sangre la ponga otro…, la demagogia… y, por supuesto, el populismo”.

Vean, vean y oigan esta película de Preminger.

 

LIBRE. Un artículo de la filósofa Marina Garcés, “Filosofía: la palabra libre”, en Babelia (noviembre, 2016). Su inicio es prometedor: refuta la idea de que “cada cual tiene su opinión”, reivindica la educación y la propia filosofía y hace un bonito pareado: “La mentira y el sufrimiento son el motor del pensamiento”. Pero en las últimas curvas uno diría que, sin apenas disimulos, se desata contra la socialdemocracia y el capitalismo cual personaje de Belén Gopegui y dice: “…salvarnos de la catástrofe a la que nos aboca el capitalismo actual”. Y apuntilla: “Si la filosofía puede tener alguna fuerza hoy es la de devolvernos esa posibilidad: encontrar conceptos concretos para nombrar el plan del capitalismo actual…”.

¿Definimos la catástrofe? ¿Qué catástrofe? En estos mismos días, el filósofo francés Michel Serres dice, en cambio, que “la humanidad progresa adecuadamente”. ¿En qué quedamos?

 

CINE. No hay que perderse esta muy interesante pieza de Preminger del año 1975. Los temas que emergen en la película son dignos de 2017. Por lo demás, el argumento es algo disparatado pero siempre placentero, y merece la pena mirar al larguirucho Peter O’Toole en un papel nada esforzado y sí divertidísimo que algunos fans de James Bond encontrarán terrible, paródico incluso.

 

(Enero, 2017)