ALDRICH Robert (1918-1983)

What Ever Happened to Baby Jane? (¿Qué fue de Baby Jane?) (1962: 6.0)

Teatral, histriónica, mórbida y bastante histérica, ¿Qué fue de Baby Jane? fue dirigida por el muy polivalente Robert Aldrich a inicios de los sesenta y, comprensiblemente, recibió y recibe numerosas loas por su exacerbado tono macabro. ¿Qué fue de Baby Jane? parece un cruce entre el tipo de cine de máscaras mortuorias que practicó mucho y bien Billy Wilder (Sunset Boulevard, años después Fedora), otro cine más subversivo y desafiante hijo de esos años (The Honeymoon Killers de Kastle, ¿Quién teme a Virginia Woolf? de Nichols, etc.) y aún otro cine cercano al terror paranoico-familiar con casa semi-encantada: sublimado por Hitchcock (Psicosis) y perseguido por W. Castle (Homicidal), R. Wise (The Haunting) y otros muchos. También contiene el fetichismo y la agresión casi escatológica y onanista de algún Berlanga (Tamaño natural) o Ferreri (Dillinger ha muerto) y el calibre trágico, sexual y decadente de algunas obras de Tennessee Williams. Y añadamos que al inicio de este film de Aldrich es imposible no acordarse de la reciente Pequeña Miss Sunshine.

Sin embargo, la película que más se aproxima a What Ever Happened to Baby Jane? es El extraño viaje, de F. Fernán Gómez: esos personajes ingenuos o crueles, misteriosos o reprimidos, atemorizantes o patéticos. El final en la playa, el coche abandonado, un cadáver, un enigma, unas vidas que transitaron por la espalda del tiempo y su convención. Pero El extraño viaje es muy superior a la obra de Aldrich, porque ésta cae en defectos típicos del cine ensayado en exceso (en muchas ocasiones basado en obras teatrales), obvio hasta la exasperación, cerrado en sus conquistas temáticas, existenciales o morales, demasiado asertivo sobre sus intrínsecas cualidades interpretativas y dramáticas. Será cuestión de gustos o hábitos, pero una película como ésta, tan tensa, estática y con su delectación en lo mortuorio y deforme, aún gustándome o hasta admirándome, nunca podría formar parte de mi canon, mi vida.

Y ahora imaginemos What Ever Happened to Baby Jane? dirigida en los años noventa por David Lynch o en el siglo XXI por Almodóvar. ¿No es un material increíblemente atractivo y que aún podría reciclarse optando por otros matices, atmósferas y estrategias de disuasión más cinematográficas, menos acaso irritantes, más penetrantes? Aún a riesgo de que se me pueda tachar de frívolo, inconsistente o ignorante, prefiero con mucho al Aldrich más masculino, si se quiere, pero también más firme, relajado y, cómo decirlo, más cinemático de Alerta misiles, Ulzana’s Raid o Doce del patíbulo. ¿Será porque soy hombre, simplemente? ¿Debería operarme o qué?