BERLANGA Luis García (1922-2010)

Grandeur nature (Tamaño natural) (1973: 7.0)

Un Berlanga que se va a Francia y se encierra en una casa con Michel Piccoli y una muñeca hinchable.

Un Berlanga que, respirando las nuevas libertades de los setenta, aún con Franco vivo, hasta cierto punto se des-berlanguizaba, quizá hastiado de su propia marca de fábrica, la que le había hecho justamente célebre.

 

Tamaño natural es la historia de una obsesión, una patología. Las escenas escritas por Berlanga y Azcona explotan casi todas las situaciones posibles en torno a la enfermiza relación entre el dentista que interpreta Piccoli y la atractiva muñeca. Es un Berlanga que se buñueliza (la muñeca como ángel exterminador entre cuatro paredes) y que huye de las escenas repletas de gente que habían caracterizado buena parte de su cine. Al final de Tamaño natural sí hay una escena coral de ese tipo que es un incordio para el pobre Piccoli, harto de todo, enfermo físico y mental, con ganas de irse al otro barrio.

 

Este Berlanga se internacionaliza, por un lado, y comparecen Godard y Antonioni, quién lo diría. Godard en el auto que aterriza en el río, por ejemplo, y Antonioni en las estancias de la casa que transmiten soledad.

Por otro lado, Tamaño natural sí se acogía a un ramal cinematográfico que exploraba en esos años el cine español: El anacoreta, Habla, mudita, El diputado, Bilbao, El nido. Películas sobre hombres solos o a la deriva que no sabían hasta qué punto ya podían ser libres y demócratas. 

Tamaño natural dialoga, si queremos verla así, con películas previas y posteriores. Pensemos, dando un salto mortal, en esta película como la versión berlanguiana de El último tango en París de Bertolucci. Consideremos Tamaño natural como la precuela insobornable de obras recientes como Her (Jonze), La fille de nulle part (Brisseau) o Air Doll, película de Koreeda de cuya carátula me acuerdo pero que no he visto.

 

No es un Berlanga fácil ni, seguramente, el más inspirado. Es un Berlanga quizá misántropo, quizá misógino, quizá aburrido de sí mismo. La experiencia de Tamaño natural debió de ser intensa: Berlanga volvería poco después a pisar terreno familiar con su trilogía nacional. El barullo: la gente.

 

(Marzo, 2017)