SICA Vittorio de (1902-1974)

Ladri di biciclette (Ladrón de bicicletas) (1948: 10.0)

Ladrón de bicicletas, hito del Neorrealismo Italiano, debería ser ahora y siempre una película obligatoria en los institutos y universidades españolas.

Enseñanzas no tan obvias para las generaciones de Youtube, Facebook y el “whatsapp”:

 

1-El pobre no es pobre por afición, sino por necesidad.

2-Hay que pensarse mucho antes de hacer caricatura de las tragedias cotidianas; porque, para quienes las sufren, son verdaderamente trágicas.

3-Hay delitos y delitos. No es lo mismo quien roba por avaricia que quien lo hace por hambre.

4-Un ladrón siempre es un ladrón. La cara del niño Bruno (estupendo Enzo Staiola), al final de la cinta, cuando ve que su pobre padre (extraordinario Lamberto Maggiorani) se ha convertido en ladrón, refleja la humillación, la sorpresa, la decepción, el horror ante el hecho en sí. Por algo el título original en italiano es “Ladri”: ladrones, en plural.

5-Un trabajo, por humilde que sea, dignifica a la persona. Ladrón de bicicletas lo muestra mejor que ninguna otra película. Solo por eso ya merece la pena verla y quitarse el sombrero ante Vittorio de Sica.

6-El miedo a perder el empleo es real como la vida misma: no debería ser motivo de cínica burla ni de tonterías. Menos aún si la chanza proviene del fuerte contra el débil.

7-Hay que luchar para sobrevivir. J. Sardá, comentado esta película, hablaba de oda a la supervivencia y hay que darle la razón. 

8-Uno ha de oponerse, hasta donde le sea posible, a la crueldad y las injusticias vengan de donde vengan, pero aún más si afectan a las personas más vulnerables.

9-Por encima de los intereses partidistas, debería haber unos acuerdos básicos en las democracias (de las dictaduras no esperamos nada) para no dejar a gente en la calle y no permitir que haya personas con hambre. Por ejemplo, el joven economista Rutger Bregman, que parece un hombre sensato, ha dicho hace poco que la renta básica universal es viable. ¿Por qué no? 

10-La relación entre un padre y un hijo puede ser enrevesada por muchas razones. Pero siempre serán un padre y un hijo.

Ladrón de bicicletas, además de un film policíaco, intrigante y que nos mantiene en tensión durante todo su metraje, es por encima de todo la conmovedora historia de un padre y un hijo.

 

Ladrón de bicicletas, que admiro ahora por tercera vez después de muchos años sin verla, es una película perfecta, universal, cercana, irrompible. Entre los clásicos del cine mundial, tal vez no sea el mejor pero sí el más obligatorio. Canon forever.

 

(Mayo, 2017)