CRONENBERG David (1943-_)

Fast Company (Fast Company (Tensión en el circuito)) (1979: 4.5)

Fast Company no parece de David Cronenberg. Sus detractores dirán: “¡Qué bien! Menos truculencia, menos neurosis, menos exceso”. Pero yo no estoy tan seguro.

 

Porque hablamos de una monocorde y televisiva película de carreras de coches que solo se enciende cuando aparece Claudia Jennings.

Claudia Jennings, decimos.

Una actriz que murió joven y dejó un bonito cadáver. En los setenta, participó en películas como Deathsport, Sisters of Death o Truck Stop Women. ¡Qué títulos! Seguro que son la delicia de Tarantino y sus adláteres. Los pósteres serie Z de estas películas lo dicen todo, vayan a Google si no me creen.

Jennings, sin decir ni hacer apenas nada relevante, alumbra una película que, de otro modo, solo tiene interés (si lo tiene) si usted es amante de las carreras de coches estrafalarios, una especialidad fanfarrona made in USA. Los llamados “funny cars”. Autos algo destartalados pero capaces de alcanzar velocidades de vértigo en pocos segundos. Con riesgo de grave accidente para el piloto. Un espectáculo para toda la familia.

 

El argumento de la película tiene dos vertientes. Está la parte documental sobre las gentes que pululan por el mundillo de estos autos locos, que cumple la misma función que el rodeo en Junior Bonner. Pero en esta película de Cronenberg, frente a la de Peckinpah, los personajes son de plástico y hay una ausencia total de complejidad dramática. Por el lado, digamos, más narrativo y emocional están las rivalidades, traiciones y ambiciones de un grupillo de personajes. Aquí destaca un malvado que interpreta John Saxon, dispuesto a todo con tal de ganar y hundir (y hasta matar) al adversario. Dispuesto incluso a renunciar a Claudia Jennings, que ya es renunciar, pues Saxon tampoco era Paul Newman.  

 

Fast Company es un raro producto neo-hawksiano (o seudo-hawksiano, más bien) del primer Cronenberg. No tiene mucho que ver con sus otras películas, si exceptuamos Crash por el asunto de los coches y las colisiones. Pero pare usted de contar.

 

Y uno, qué curioso, se acuerda de Cars, la divertida obra de animación de Pixar, que quizá beba lejanamente de Fast Company.

Yo me quedo, sin duda, con los simpáticos dibujos de Cars, con el héroe Rayo McQueen y los demás personajes (también) hawksianos.

 

(Julio, 2017)