MENDES Sam (1965-_)

Spectre (Spectre) (2015: 7.0)

Eléctrica y refinada, glamourosa y conspiranoica, enrevesada y global, Spectre es la última entrega del Agente 007 encarnado por el atlético y enigmático Daniel Craig.

A Tom Hardy, Tom Hiddlestone o quien venga detrás no le será fácil estar a su altura.

 

A partir de un inicio explosivo, sorprendente y en plano-secuencia durante una celebración callejera en México, la estupenda Spectre se desarrolla en los cauces más o menos esperables de la larga saga de James Bond.

Pero a diferencia de las más famosas con Sean Connery, aquí las chicas guapas que aparecen son menos en cantidad y calidad, ¡y ni siquiera intentan clavarle un puñal por la espalda! Apenas vemos a Monica Bellucci, muy secundaria y poco aprovechada, y Léa Seydoux, que no sé si cree el papel. Se diría que la radiación del 007 de carismático Daniel Craig es tan pletórica y total que los productores quieren evitar que ninguna mujer le haga sombra.

 

Este es un James Bond del siglo XXI, claro. En ritmo, puesta en escena y decorados ya no guarda demasiada relación con aquellos de Connery o Roger Moore, ni siquiera de Pierce Brosnan. Aquí todo va a mil por hora (pero en el buen sentido). Todo es tecnológico, líquido, ligeramente confuso y orwelliano. La famosa post-verdad sobrevuela.

Este James Bond se parece más a una aventura de Jason Bourne o a una trama compleja y veloz de la serie Sherlock (además comparten al malo, Andrew Scott) que a Dr. No o Desde Rusia con amor

 

Por si no ha quedado claro, lo diré así: es imposible aburrirse un solo minuto con esta cinta repleta de piruetas narrativas y morales, que incluye además secuencias de indudable mérito que dan cuenta del talento de su director.

Un Sam Mendes que tampoco es que se prodigue demasiado: siete películas en dieciséis años (el anciano Woody Allen ha firmado 17 en el mismo tiempo). Y American Beauty, aún, como hito (revisable).

 

(Agosto, 2017)