SOROGOYEN Rodrigo (1981-_)

Que Dios nos perdone (Que Dios nos perdone) (2015: 7.0)

Con el influjo del Fincher de Seven y Zodiac, y acaso a lo lejos algún cine americano setentero y las películas de psicópatas de Fleischer, además de la sombra alargada y reciente de No habrá paz para los malvados, Rodrigo Sorogoyen ha firmado un thriller español estupendo.

Un thriller urbano, sucio, realista, tenebroso. Un thriller con psicópata y con una pareja de policías antagónicos, en la tradición americana de la “buddy film”. Un film de acción de una intensidad extraordinaria que destaca en los momentos más violentos y veloces, mientras que los instantes más descriptivos o intimistas acaso sean algo menos convincentes. Aunque no están nada mal tampoco.

 

Hay tres decisiones de Sorogoyen y su equipo que encuentro arriesgadas, no sé si siempre por el lado bueno, quizá sí.

El retrato del personaje interpretado por Antonio de la Torre tiende hacia la pincelada estrafalaria, en un intento quizá demasiado obvio por definirlo frente a su compañero, soberbiamente encarnado por Roberto Álamo.

La decisión de mostrar al asesino (y su perspectiva de las cosas) cuando queda aún un tercio de película es conflictiva y puede suponer un breve anti-clímax.

El epílogo (que, narrativamente, no es tal), tres años después, podría verse como una maniobra algo forzada de poner una efectista guinda al pastel.

 

No estoy nada seguro si estoy poniendo objeciones o apuntando matices. Son decisiones, en cualquier caso, tan discutibles como atractivas.

 

Que Dios nos perdone (¡poderoso título!) es una gran película repleta de tensión dramática y zozobra existencial que se une a la nómina ya notable de buenas películas españolas de acción en lo que va de siglo XXI. Esta tendencia de cine español sí va bien.

 

(Agosto, 2017)