MILIUS John (1944-_)

Big Wednesday (El gran miércoles) (1978: 8.0)

Parece ser cierto que muchos hombres construyen y consolidan su amistad no tanto hablando como haciendo cosas juntos. Eso está maravillosamente ilustrado en Big Wednesday, como un Raoul Walsh de los años setenta. 

 

Película romántica, surfera y masculina, no es probable que El gran miércoles tenga muchos fans en 2017. Sus impresionantes olas, su peterpanismo, su ingenuo fordianismo, su hawksianismo sincero, sus nada carismáticos protagonistas luciendo cuerpos perfectos… Todo suena, a priori, arcaico o cursi o algo peor.

 

En efecto, solo se es joven una vez. ¡Y menos mal! El gran miércoles es de las películas que mejor han sabido capturar esos momentos de libertad casi absoluta y boba pero eléctrica irresponsabilidad. Y luego ha querido captar ese otro instante cuando una voz interior nos dice: dejemos de hacer el tonto, vamos a ponernos serios, hay que sentar la cabeza. Acaso así seamos más felices.

 

Solo que ese “sentar la cabeza” no le sienta nada bien a nuestros protagonistas. Desde que se les acaba la juventud, los tres surferos se ponen tristones y solemnes y quiebran su antigua amistad, se dan al alcohol, la inercia estúpida o la desilusión.

 

Pero nuestros héroes siguen soñando con cabalgar sobre la Gran Ola sintiéndose inmortales y estando de nuevo unidos, más que nunca: valientes y agradecidos, deslizándose sobre las enormes olas, arriesgando sus vidas porque de algo hay que morir.

El espejismo de la juventud eterna: tan cerca de la belleza y la pureza como de la decepción y la muerte, acaso Mishima.

 

Película generosa e inesperada, cómica y dramática, nostálgica y por momentos conmovedora, El gran miércoles es una prueba implacable del talento y el alma de su director, John Milius, a quien habrá que ir haciendo más caso. Y no hablo solo por mí, chicas.

 

(Septiembre, 2017)