SCHLESINGER John (1926-2003)

Marathon Man (Marathon Man) (1976: 7.0)

Desde un esquema típicamente hitchcockiano, con un hombre corriente enredado en una peligrosísima intriga internacional que le supera, Marathon Man es un thriller sombrío y estupendo que consigue lo que se propone: ofrecer dosis de suspense, truculencia y acción muy bien llevada.

 

Eran años del controvertido cine de denuncia y torturas. Un cine practicado por Costa Gavras, italianos como Pontecorvo y Pietri, españoles como Uribe y Pilar Miró, y hasta cierto punto por especialistas en los best-sellers conspiranoicos como Shaffner, Pollack o Pakula. Un cine “de izquierdas” por lo general poco sutil y seguramente hiperbólico, pero de gran impacto dramático y a veces mediático.  

Marathon Man puede inscribirse a este subgénero, que solía participar de componentes estéticos y argumentales como los que siguen: post-clasicismo estilístico, informalidad o hasta descuido en la puesta en escena, uso expresionista de la cámara, violencia explícita, querencia por los complots, desprecio de la elipsis (por su carácter burgués y distorsionador, digamos). Los personajes están muy marcados, no muy matizados, son algo tópicos pero están interpretados por actores carismáticos.

 

El héroe es Dustin Hoffman: en esos años un actor especializado, gracias a cintas importantes como Perros de paja, Todos los hombres del presidente o Papillon, en personajes que parecen frágiles pero que terminan sorprendiendo o explotando. El malo de la película es un nazi interpretado por el gran Lawrence Olivier. Otro malo es William Devane (el típico personaje ambiguo, primero bueno y luego malo). Y la mujer fatal y resbaladiza es Marthe Keller. Es un buen reparto.

 

Destaca el versátil director británico John Schlesinger en la elección y uso de escenarios interiores y exteriores, tan inquietantes y solitarios.

Seguramente el mejor momento de la cinta sea cuando el nazi encarnado por Olivier es reconocido por la calle y perseguido, primero por un hombre y luego por una mujer; con qué soltura e intriga maneja Schlesinger esta secuencia y cómo la termina. Gran dramatismo, gran impacto emocional. Jugando un poquito sucio, pero solo un poco.

Una buena película no apta para puristas ni metafísicos.

 

(Septiembre, 2017)