JEWISON Norman (1926-_)

Rollerball (Rollerball, ¿un futuro próximo?) (1975: 6.0)

Rollerball, simpática distopía inevitablemente orwelliana bajo fuertes influjos kubrickianos (de 2001, Espartaco y La naranja mecánica, que yo haya identificado), recibió en su estreno español un título sumamente absurdo: ¿Un futuro próximo?

Qué disparate. Miro por la ventana ahora mismo y, la verdad, no veo yo a nadie jugando a eso del rollerball.

 

Ese futuro próximo que pinta la película del versátil e irregular Norman Jewison (autor de al menos una maravilla, Hechizo de luna) es así: los humanos se entretienen siendo espectadores irresponsables de un deporte que es un cruce entre motociclismo, baloncesto, patinaje y fútbol americano. El rollerball. Un juego con pocas reglas y salvaje, un poco a lo Mad Max pero en una pista circular. Un deporte violentísimo donde lo más emocionante sucede cuando uno de los jugadores es asesinado durante el partido: por un atropello con motocicleta, el puñetazo de un rival o hasta por el acoso y derribo de varios jugadores oponentes, como una jauría.

Un juego demencial pero, eso sí, muy bien diseñado y rodado por Jewison y su equipo.

 

Por lo demás, la película no aburre nunca, es descuidada estilísticamente, contiene escenarios exteriores magrittianos e interiores minimalistas, y luce unos diálogos humorísticos a su pesar. Se relaciona con otras películas de los años setenta sobre mundos y futuros más o menos felices en los que un héroe valiente decide romper el cascarón. Así son, poco más o menos, películas que tengo vistas como Westworld, Cuando el destino nos alcance, La fuga de Logan o Coma. Unas ficciones setenteras, a veces kitsch y a veces apocalípticas, que se fijaban en los riesgos de un progreso tecnológico pero no ecológico ni moral, entre otras cuestiones de enorme calado.

 

Y cómo no mencionar a James Caan, héroe del rollerball en esta película, un actor que a mí siempre me ha caído muy bien gracias a películas como Misery, El Dorado y El Padrino. Estas dos últimas, claro, cotas inalcanzables para el amigo Jewison, que jugaba en otra liga.

 

(Septiembre, 2017)