WINTERBOTTOM Michael (1961-_)

The Trip to Italy (Viaje a Italia) (2014: 6.0)

Steve Coogan y Rob Brydon son dos humoristas británicos, muy populares allí. Se dedican a hacer reír desde el cine y la televisión. Más que a José Mota o Joaquín Reyes, serían como El Gran Wyoming y Buenafuente, más o menos. Inteligentes hombres del espectáculo, ricos progresistas de verbo fácil.

 

Es difícil entender que una película como Viaje a Italia, nada que ver con Rossellini, se llegue a estrenar en España, o en cualquier otro país que no sea el Reino Unido o Irlanda. Los licenciados en Filología Inglesa y los aficionados al “British humour” estamos de enhorabuena, pues no parece que tenga, por estos lares, mucho más público aparte de nosotros. 

El hecho es que se ha estrenado y la programan también en algún canal de televisión de pago, siguiendo un éxito previo (The Trip). Por cierto, los mismos cómicos, dirigidos de nuevo por el director (¿venido a menos?) Michael Winterbottom, acaban de realizar The Trip to Spain. ¿Se reirán de nuestros tópicos con valentía o el vino les nublará las entendederas?

No sé. Con lo decepcionado que está uno últimamente con los “guiris”, sobre todo con los de supuesto nivel cultural que nos describen y relatan desde The New York Times, The Guardian o la BBC (y no solo en torno al lío catalán), no se sabe ya qué esperar (lean, por favor, este extraordinario artículo de Muñoz Molina al respecto).

 

Pero estábamos hablando de un viaje a la bellísima Italia.

 

Coogan y Brydon hacen de sí mismos. La película es un documental, más falso que verdadero, que sigue a estos dos cómicos mientras conducen por paisajes idílicos italianos y paran a comer en restaurantes estupendos. De esto va la película, sobre todo: del disfrute de los sentidos. El mar, el sol, el cielo azul; el vino, la pasta, la carne. Y las conversaciones, claro. Es el punto fuerte de Coogan y Brydon, que imitan a actores famosos (o famosillos), que hacen el ganso, que matan el tiempo con “small talk”, una verborrea a veces incontenible y, para el espectador español, no siempre comprensible ni interesante.

The Trip to Italy es otro curioso híbrido de documental y ficción, porque Winterbottom intenta meter pinceladas de drama familiar (inventado) para dotar de cierta identidad a sus cómicos. Cómo echan de menos (o no) a sus parejas o hijos. Y cómo se ligan a alguna mujer despistada que se encuentran en Italia. Así, The Trip to Italy tiene ese punto de fantasía burguesa, masculina y superficial, como un Hitchcock sin crimen ni suspense… ni Hitchcock.  

 

Y luego está el asunto divulgativo. ¡Qué prácticos y listos son los británicos! Para completar la anécdota de la película y engordarla culturalmente, dejan caer por aquí y allá citas literarias, apuntes cinematográficos, visitas a los lugares donde vivieron o murieron los poetas ingleses Shelley y Byron. Para que luego no haya mala conciencia ante el espléndido plato de raviolis. ¡Hemos cumplido antes con la cultura! 

 

Viaje a Italia es una película agradable y desacomplejada. Impensable en España, donde no nos gusta ese punto medio entre lo epidérmico y lo sensorial, lo divertido y lo intelectual. Aquí parece que lo que no es puro cachondeo ha de ser un insufrible “paper” académico.

 

Y yo he querido imaginarme un viaje parecido con "actores" españoles, pero no humoristas sino escritores: ¿Eduardo Mendoza y Enrique Vila-Matas? ¿Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte? ¿Juan Manuel de Prada e Isaac Rosa? Podría ser divertido. Pero a ver quién pone los raviolis. 

 

(Octubre, 2017)