KIESLOWSKI Krzysztof (1941-1996)

Personel (El personal) (1975: 6.0)

Este producto televisivo de poco más de una hora del polaco Kieslowski, en unos años fecundos y casi siempre más interesantes que su época exitosa y colorista en Francia, pone sobre la mesa una especie de parábola del comunismo. ¿Cómo? A partir de las labores del joven Romek (Juliusz Machulski) como sastre en una compañía teatral.

El chico conocerá rivalidades, ambiciones y pequeñas mezquindades; vivirá breves alegrías, luchas de poder y momentos de lucimiento, todo ello regado con abundante vodka.

En Kieslowski, la crítica al régimen de su país siempre iba teñida de amargura existencial, rompiendo los patrones del mero berrinche anti-totalitario (lo acabo de escribir y ya me suena atroz ese “mero berrinche…”).

 

El héroe de El personal, un muchacho inteligente, sensible y algo ingenuo, descubrirá en poco tiempo la tiranía de la vulgaridad y la inutilidad de los debates sin fin (tan caros al marxismo puesto en práctica). Se enfrentará cara a cara con la decepción ante el clima opresivo, los sinsabores de la deslealtad y, finalmente, el sinsentido de aquella vida. O, en Kieslowski, de la vida, cualquier vida.

 

De formas bastante destartaladas, intensas y frescas, con la cámara moviéndose en los escenarios interiores captando la agresividad de las palabras (focalización en los rostros y sus facciones), y con ciertos reflejos del primer Béla Tarr (Nido familiar), quizá pueda mirarse El personal como una respuesta kafkiana y comunista (con su anti-comunismo incorporado) al cine independiente del americano Cassavetes, muy activo en aquellos años. Con parecidos asuntos e intensidades: el amor, la confianza (traicionada), la inevitable soledad, la crudeza de las relaciones.

 

El personal es una obra limitada, algo tosca y, posiblemente, de aprendizaje de un Kieslowski que alcanzaría su techo artístico en los años ochenta, pero no es desdeñable ni aburrida. Y, por supuesto, nada banal, ¡pues menudo era Kieslowski!

 

(Octubre, 2017)