ZINNEMANN Fred (1907-1997)

The Day of the Jackal (Chacal) (1973: 6.5)

The Day of the Jackal es una película de acción y suspense con anclaje en la historia (la organización terrorista de extrema derecha OAS) escrita por el muy popular Frederick Forsyth, escritor de libros, luego películas, como Odessa o El cuarto protocolo.

La dirigió Fred Zinnemmann, cuyos mejores años y películas (Solo ante el peligro, Un hombre para la eternidad) habían quedado atrás.

Chacal es un thriller en el subgénero de los complots: en concreto, el subgénero de los complots para asesinar a un personaje famoso (en inglés, el verbo es “assassinate”). Como en La línea de fuego, en Chacal es la vida de un presidente la que corre peligro: el francés Charles de Gaulle (que había aceptado la independencia de Argelia, agriando a muchos).

 

El thriller cosmopolita fue un género rutilante en los años setenta. Pero Chacal tiene características propias. Recogía por un lado el nuevo “realismo de la calle” (The French Connection, etc.) y, por otro, en curioso contraste, Chacal componía numerosas escenas de interiores con un discutible aspecto postizo, poniendo en duda la “evolución” de las formas desde los tiempos de la teatral y televisiva, pero admirable, Diez hombres sin piedad en los años cincuenta.

 

He dicho realismo de calle: en exteriores, Zinnemann rueda con dinamismo y cámara temblorosa intentando capturar cierto “background” social y cultural que se cocía en los diversos lugares donde vemos al Chacal (Edward Fox). Seguimos al asesino contratado, el despiadado y elegante Chacal, mezclándose con la gente, andando, corriendo, seduciendo, trabajando, conduciendo; y también vemos a niños jugando, mujeres haciendo la compra, hombres que pasean. Zinnemann quiere inscribir su historia en un mundo que se mueve, vitalista, amenazante, ya imprevisible.

 

Por otro lado, las escenas de interiores se centran sobre todo en la labor de los policías, que planean a escala internacional la caza y captura del Chacal: sus conversaciones en despachos, reuniones, diálogos telefónicos. Es llamativo, como sugerí antes, que estas escenas sean tan asépticas, en escenarios artificiosos, con personajes casi siempre de cartón-piedra, intercambiables. El único que se distingue es Lebel, el estrafalario personaje interpretado por Michael Lonsdale, que al final es quien logra dar caza al Chacal.

Un tipo de personaje no muy alejado en el cine reciente, por cierto, de algún policía extravagante de Bruno Dumont.

 

Como hemos dicho, el mercenario contratado por los terroristas será finalmente apresado y De Gaulle, en la ficción, vivirá para contarlo.

Y el extraño policía Lebel se irá de allí, héroe casi anónimo, sin darse importancia, sin esperar una medalla. Un tipo concienzudo y modesto, sin glamour.

Un hombre raro y admirable.

 

(Diciembre, 2017)