PECKINPAH Sam (1925-1984)

The Killer Elite (Los aristócratas del crimen) (1975: 5.0)

Los aristócratas del crimen es un curioso y no del todo conseguido híbrido. Su planteamiento es atractivo, muy de Peckinpah, con una amistad traicionada, una trama de acción y violencia, y un duelo final entre ambos ex amigos.

Un duelo decepcionante, también, pues la suerte que el guion le reserva al gran Robert Duvall es indignante. No tanto por el qué sino por el cómo, y no les digo más. Mejor librado queda James Caan, el otro buen actor del film, que al menos termina vivito y coleando.

 

Decíamos que híbrido porque la película, fundamentada en la acción, la amistad y el amor, y aún descendiente del cine clásico de Hawks, Walsh y Ford (en concreto, Escrito bajo el sol), es también hija de su tiempo. Así, Peckinpah no se resiste a introducir componentes habituales del subgénero de los espías y los complots internacionales, de nuevo con la CIA (pensemos en Los tres días del cóndor, por ejemplo) como organización turbia y sin escrúpulos.

También, Peckinpah incluye números de artes marciales protagonizados por unos ninjas tan saltimbanquis como inofensivos. El famoso Bruce Lee se había muerto poco antes y parece que su carismático radio de acción pudo alcanzar incluso a directores verdaderamente grandes como Sam Peckinpah.

 

Un Peckinpah, en The Killer Elite, menos grande, pese a algunos buenos momentos en los primeros minutos del film. El guion del film, de Marc Norman y Stirling Siliphant, se embarulla a partir de la mitad y apenas la presencia de James Caan y Robert Duvall logrará rescatar al film de la mediocridad.

 

(Enero, 2018)