LANG Fritz (1890-1976)

The Blue Gardenia (La gardenia azul) (1953: 8.0)

No es lo más apasionante, The Blue Gardenia, del señor Lang, porque anda aligerada del pesado elemento de violento y paranoico determinismo que arruina a los personajes (Scarlet Street, Human Desire, etc.).

Y acaso esto suceda, también, porque la protagonista es una mujer. La cosa es así más liviana, más voluble; quizá Lang ya hubiese pasado su época más enrevesada (el expresionismo y futurismo alemanes), rabiosa (Fury) y pesimista (el citado determinismo) y se disponía a cocinar sus manjares cinematográficos con parecidos ingredientes pero añadiendo postres más asépticos y un licor para mejorar la digestión. ¿Qué hay de malo en ello?

La película más capriana (de Capra) de Lang, seguramente. Y sin actores fascinantes, porque Richard Conte (el periodista Casey Mayo, ¡envidiado nombre!), la bella Anne Baxter y la mujer “con pasado” Ana Sothern no son inolvidables (tampoco Nat “King” Cole, ni su música).

En suma, una película concisa y precisa (¡admirables y armónicas narraciones clásicas, tan secas y así sugerentes!) en la que Lang se andaba relajando y, por ello, ofrecía una conclusión más acorde con la felicidad y la tranquilidad de un público distraído.

Casi parece una versión alternativa de How to Marry a Millionaire, realizada el mismo año (1953), sólo que la de Lang más oscura y criminal, más atenta a la realidad circundante.

Y, en las últimas curvas, The Blue Gardenia apuesta por algún giro inesperado y un final que tiende hacia la estabilidad de la pareja sin homenajes excesivos (como hacía Negulesco, ¡envidiado apellido!), pero que evita salpicarse de sangre y negrura y dolorosos descarrilamientos. Este tren llega a su meta puntual, contento y distendido, así como fumando en pipa.