ALVART Christian (1974-_)

Antikörper (Anticuerpos) (2005: 7.5)

En Antibodies hay un Iggy Pop, como en cada uno de nosotros, y de vosotras también, chicas, lo sepamos o no.

El inicio de esa canción, “The Passenger” (imbatible, un viaje frío, indiferente, al dolor y al éxtasis), y el de la película Antikörper participan del metal, la desesperación, la redención, la vanguardia sin demencia.

Por ahí pululan El silencio de los corderos, con más honradez germana, o Seven sin Fincher ni Pitt.

Antikörper es cine que viene del más allá, de Alvart y sus acaso regodeos evitables; pero ya aprenderá el amigo Alvart.

A él (y no a tantos otros) no le quedará más remedio, como al realizador de American History X, ambos creadores de impactos súbitos rabiosos de maldad y ansiosos de razón.

Thriller alemán sin complejos de equidistancia, sin perjuicios a terceros.

Beso-tornillo sin lengua a saco en el caos del asco (como escribí hace años sobre Peckinpah, se sepa o no, a propósito de Perros de paja), con el Mago de Oz al fondo del saco, tan lejos...

Y la relativa felicidad ignorante aquí al lado, sobre la almohada, nena, te guste o no soy tu anticuerpo.