MINNELLI Vincente (1903-1986)

Brigadoon (Brigadoon) (1954: 7.5)

Apunte 1. Brigadoon carece, mirada desde cualquier canon moderno, de excitación y visceralidad, de aventura y riesgo. Pero eso no la convierte en una película del montón, ni mucho menos. No es cosa de ponerse paternalistas, pero con Brigadoon (“con la que está cayendo”, como repiten majaderamente todos los contertulios televisivos respecto de la crisis económica) la verdad es que apetece serlo. Porque parece una obra desprotegida ante las avalanchas de mecanismos, juegos de rol y lemas del tipo “me las sé todas”, “no me vengas con historias” o “estoy más allá del bien y del mal”: todas ellas son frases anti-Brigadoon.

Apunte 2. Un respeto, un tributo. Brigadoon nació de la pluma y el talento de Alan Jay Lerner, creador de Un americano en París, My Fair Lady, Gigi o Bodas reales. El musical norteamericano clásico y pulcro. El “verdadero” musical: no una película que incluye números bailados o cantados sino una película que es, en su misma esencia, y de principio a fin, un número cantado y bailado. Muy leve: como la brisa, como el patinaje, como silbar una alegre melodía. Una película que nace de un ritmo y un balanceo y no se apea de ellos. El musical total, en cuerpo y alma. Esbelto, bienintencionado. Decencia, dulzura: lo pictórico, lo correcto y lo bello como una puesta de sol o un amanecer contemplados desde un “locus amoenus”. Garcilaso, Yeats y demás poetas elegíacos. Idealismo sin progreso pero sí con amor y compromiso.

Apunte 3. Brigadoon es una utopía rural. Como El hombre tranquilo o 7 novias para 7 hermanos. Incluso ¡Qué verde era mi valle!. Es una hipérbole gozosa y, vista hoy, irremediablemente cursi. Qué le vamos a hacer. Es una evasión pudorosa, grácil y romántica protagonizada por Gene Kelly, Van Johnson y Cyd Charisse. Obra no progresista pero no por ello reaccionaria: reaccionaron contra ella.

Apunte 4. ¿Qué sería un anti-Brigadoon? Deliverance. El bosque. Apocalypse Now. La música punk. Tarantino. La madrileña calle Montera. Luca Damiano. Un informático. Dziga Vertov. El calimocho. Elia Kazan. Un chandal. Jack Kerouac, Galdós, Theo Van Gogh, Marilyn Manson, Eisenstein, “Saturno devorando a sus hijos”, Kevin Smith, etc.

Apunte 5. Imposibe realizar este tipo de cine tras 1965: tras Mary Poppins y Sonrisas y lágrimas se acabó lo que se daba. Se acabaron el clasicismo y la inocencia y la profesionalidad que conjugaba ambos. Se terminó el pacto de silencio hipócrita (sobre cuestiones político-sociales) y empezó el reinado de la Cultura, la Tele y la Calle. La época de la elegante ingenuidad dio a su fin: desde entonces, sus remedos podían ser respondidos con risas o escarnio. Hablamos de un amor romántico y, a priori, imposible. Cierto irracionalismo: lo inexplicable, lo sobrenatural. “Algo” que falla, que no está. Es el amor. Un final feliz. Un amor, vaya, verdadero, perfecto, floreado, sin aristas. El Amor. Bello como el sol coronando un despejado día de primavera. En serio.

Apunte 6. Jay Lerner, Minnelli, dotados para la creación y el dominio de un distinguido espacio cinematográfico. Colores y formas armónicas, puras. Elegía fluida. Aquellos colores nítidos, marcados: los de El halcón y la flecha o El motín del Caine, por decir dos. Los felices años cincuenta, contrarios al cinismo y la mala uva. Opuestos, también, a enfrentarse a realidades sórdidas o cambios sociales. Pero este cine sabía ser feliz y hacer feliz.

Apunte 7. Atención. Escribe R. Sánchez Ferlosio en God & Gun:

 

Tener a los hijos criados, educados, colocados, son a menudo ideas que se corresponden con la misma concepción de la vida que se expresa en esa noción, verbalmente fijada, de “tener los gastos hechos”. La despectiva tacha de “falta de aspiraciones”, de “estrechez de miras”, de “conformismo”, de “estancamiento en la charca de lo cotidiano” o de “mediocridad” que semejante género de vida pueda merecerle a los febriles e insaciables perseguidores de fines cada vez más vastos e incesantemente renovados remite, una vez más, a la mirada de los bárbaros, que, tras haber pasado, atropellando, depredando y asolando las regiones de la vida, miran con compasión o menosprecio los míseros residuos de vida que en esas mismas regiones han quedado tras su paso.

 

Apunte 8. Escribe Ferlosio en God & Gun:

 

Una vida feliz no pregunta por su sentido, porque se siente fin en sí misma, no está en función de nada, lo que quiere decir que ella misma es su propio sentido, o lo que al cabo viene a ser lo mismo: una vida feliz es una vida sin sentido. Sólo la vida infeliz pregunta por el sentido, porque no lo halla en sí msima, y piensa que su infelicidad debe de consistir en estar en función de otra cosa que sea su sentido, y pregunta: “¿Dónde está mi sentido?”.

 

Apunte 9. 1954 parece un año despreocupado, ingenuo y feliz. Un año ilusionado. Buñuel y La ilusión viaja en tranvía. La Strada de Fellini. La última vez que vi París de Brooks. Siete novias para siete hermanos de Donen. White Christmas de Curtiz. Incluso Sabrina de Wilder o Carmen Jones de Preminger, se me ocurren.

Apunte 10. ¿Otro anti-Brigadoon? Escribe Richard Dawkins en el prefacio de Destejiendo el arco iris (traducción de J. Ros):

 

Creo que un universo ordenado, indiferente a las preocupaciones humanas, en el que todo tiene una explicación (aunque todavía nos falte mucho trecho por recorrer antes de encontrarla) es un lugar más hermoso y maravilloso que un universo embaucado por una magia caprichosa y ad hoc.