ANDERSON Wes (1969-_)

The Life Aquatic with Steve Zissou (Life Aquatic) (2004: 2.0)

-Asunto 1. En una entrevista en El País (marzo de 2009), Bárbara Celis le pregunta al “sempiterno idealista” Noam Chomsky si se ha sentido alguna vez como un Don Quijote, a lo que él responde: “No, porque los molinos son reales y algunos incluso los hemos abatido”.

-Asunto 2. Leo en el diario Público (febrero de 2009) que el productor de la premiadísima Slumdog Millionaire, Christian Colson, declaró tras ganar el Oscar a la mejor película: “Por primera vez en mi vida veo que EEUU vuelve a ser cool; es un síntoma de cómo están aceptando una visión más globalizada del mundo”.

-Asunto 3. El escritor Javier Marías, en un artículo en El País Semanal llamado “La idiotez de no saber por qué” (febrero de 2009), señala, en referencia al arte contemporáneo, como en general muchas obras le “parecen lisas como el futuro y casi ninguna rugosa como el pasado. Me aburro mirándolas, porque apenas hay nada que desentrañar. A lo sumo son ‘bonitas’, pero de la misma o parecida manera en que resulta bonito un mueble al que se echa un complacido vistazo y nada más”.

-Asunto 4. El perspicaz crítico de cine Adrian Martin, en un artículo que publica Cahiers du cinéma España (febrero de 2009, traducción de C. Reviriego), pone a caldo El curioso caso de Benjamin Button (Fincher) con palabras como éstas: “Pero Benjamin Button es realismo mágico sin política, sin sociedad y sin historia, algo paradójico en un film tan vinculado a la categoría del Tiempo”. Y luego: “¿Desde cuándo las peliculas nos dicen, con pesadísimas palabras en off, lo poéticas que están siendo?”. Y después: “Ese colibrí supertrascendental, saliendo del mar o en la ventana de una Daisy moribunda, parece y se siente falso sea o no magia digital, una animación Disney o un juguete en un trozo de alambre”.

-Asunto 5. La poetisa o poeta española Gloria Fuertes, seguramente infravalorada en su momento, en su libro de 1969 Poeta de guardia escribió algunos “minipoemas”. Como muestra, este botón:

 

El teatro se inventó

Cuando un pavo real muy pavo

Su cola de pavo abrió.

 

 -Asunto sucio 1. Estruendoso simulacro, celebración no ya relajada sino encefalograma plano, impostura estética, el ultra-moderno mundo del señor Wes, dramáticamente banal, narrativamente ensimismado, retóricamente hortera y moral y culturalmente emplazable entre un chillón existencialismo sin conciencia y un emporrado nihilismo sin justificación. Al menos, el Anderson pasado por la India obtenía algunos réditos graciosos a través de una colorista ironía y una socarrona arritmia que patrullaba el perfil más bizarro. En Life Aquatic me quedo sin coartadas; todo me resulta no ya gratuito, ¡viva la gratuidad de un Leo McCarey!, sino completamente lejano de la elocuencia y herida humanas, las alegrías o penas. Film “chill-out” de jovencitos y paranoia, del tipo “joder, qué surrealista”, mediante una distancia posmoderna que alcanza niveles de irrelevancia acaso nunca alcanzados: o sí, por el español K. Sojo, enhorabuena, macho. Pura palabrería, vacua imaginería, actores diciendo bobadas, cuánta bobada.

Vi hace poco la película italiana, de los años cincuenta, Pan, amor y fantasía, que no es ninguna obra maestra, donde todo era bonito y veraz, realista y popular, solidario y esencial. ¿Tanto hemos “evolucionado”, hombre? Vidas de nuestro mundo, contadas con gracia y dignidad, mostrando fragilidades y honores, amores y humores. Anderson nada dice del pan, el amor es kitsch e imbécil y la fantasía es explícita y evasiva, de pijo y memo “freakismo”. A su lado, incluso los peores momentos de Muchachada Nui (que, cuando son brillantes, son muy brillantes) contienen una mínima sustancia en comparación con este refitolero y estruendosamente inane brindis al sol, un sol que no da sombra. Ay, ese sentirse idiota al no saber por qué…

-Asunto sucio 2. Para Wes Anderson los molinos sí son de viento. Siempre. Todo es relativo. Y los EEUU y, en general, el mundo en que vivimos, son “cool”. Y poco más. Como mucho, “bonita” película, mas ni siquiera, no llega a eso: tan lisa como un teléfono móvil, como los azulejos del baño, con un flexo encendido o no, insípida como la goma de borrar o la “nouvelle cuisine” o unas cartulinas de colores. Anderson hiper-super-trascendental, realismo mágico sin política, sin sociedad y sin historia. Poesía capulla y reinvención del más pasivo teatro (ahora es lo opuesto a lo antiguamente considerado “teatral”, en cuanto “exagerado”), Wes o el minúsculo colibrí, o pavo, más que pavo.