POWELL Michael (1905-1990) / PRESSBURGER Emeric (1902-1988)

A Matter of Life and Death (A vida o muerte) (1946: 8.0)

Insólitas imágenes: como la escalera hacia al cielo, ese “Stairway to Heaven”, otro posible título original del film.

Tipos sin continuadores, Pressburger y Powell.

Un Capra en plan suntuoso, desatado y romántico.

No se cortan: se atreven mucho ambos realizadores. Sin miedo al ridículo.

Reivindicación del amor. Del Amor. Que todo lo puede: máximo exponente del porqué estamos aquí, en este mundo. Según Powell y Pressburger: para ser felices con nuestro amor.

A vida o muerte: juicio en el Cielo, un Cielo en blanco y negro grandioso y celestial, imaginativo, imposible hacer hoy un cine como éste.

Tan físico, también, tan inmediato, qué imponentes primeros planos, esos rostros transparentes transidos por la pasión, la emoción o el hechizo.

En cierta forma estos señores son como Ophuls, otro artista inimitable que no dejó continuadores ni apenas huella.

David Niven, piloto británico, y Kim Hunter, una controladora aérea estadounidense, se enamoran acústicamente durante la Segunda GuerraMundial; él se lanza sin paracaídas de su avión en llamas y, por alguna razón, sobrevive.

Al parecer, hubo un error en el Cielo, a un ángel de la muerte se le escapó el piloto debido a la niebla, así que Niven conoce unas horas de vida extra que, por la lógica de los hechos, no debería haber disfrutado; pero a partir de ese momento Niven deseará vencer al Derecho divino, que decreta que él está “legalmente” muerto y que debería ir al Cielo, allí donde pertenece su cuerpo y su alma. Pero su amor verdadero (se entiende) por la guapa, generosa y terrestre Hunter convencerá a los letrados celestes de que se merece otra oportunidad en la imperfecta Tierra. Sólo un amor sentido y veraz podía derrotar a los abogados del Altísimo en su tarea de atraer seres buenos, pero muertos, al límpido Cielo.

No es Ghost pero la trama es casi tan inviable; no es un film de John M. Stahl pero como si lo fuese; podría ser una obra de ciencia ficción pero Powell y Pressburger se resisten a la tentación.

Así, el resultado y el “proceso”, lo que vamos viendo a medida que miramos A Matter of Life and Death es todo ello colorista y extraño y, a ratos, incluso sublime: una obra a contrapelo de casi todo lo que podamos imaginar, una película acaso anticuada, para algunos, pero que a mí me ha sorprendido y atraído a partes iguales. Qué imágenes tan absorbentes, al borde del ridículo, rozando (vista hoy, al menos) la cursilería pero esquivando, opino, cualquier atisbo hortera o frívolo gracias a una evidente sinceridad en la propuesta y las creencias. Claro que, si uno sólo se dedica a ver tertulias políticas o series de televisión norteamericanas, si uno sólo conoce a Will Smith o las consolas, si únicamente sospecha que Tarantino es algo así como un cineasta “de culto”, pues entonces, amigo, ahí sí que no habrá solución, y no quedará más remedio que creerse que A vida a muerte es un muermo, una película tonta y risible y aburrida. O nada del otro mundo.