STERNBERG Joseph Von (1894-1969)

Morocco (Marruecos) (1930: 9.0)

Elementos barrocos y perspectivas del manierismo; Sternberg interesado en el ambiente y su espectáculo, en el exótico entorno; los personajes son parte del amplio decorado, parte importante, eso sí, del amplio espectro social que los envuelve y señala con el dedo.

El frívolo y rico Marruecos de los adinerados y de la Legión, donde va a parar la bailarina y cantante, la retocada vedette Marlene Dietrich, estrella total, sin parangón en el cine actual, todo gira a su alrededor, se diría que a su antojo aunque sería el antojo del sabio director Von Sternberg. Dietrich moderna, inteligente, autónoma, madura, feminista. Pero su amor por Gary Cooper la llevará a buscarlo una y otra vez y abandonar un amor más tranquilo pero más acomodado. Dietrich civilizada pero locamente enamorada. Gary Cooper: soldado viril y apuesto, educado pero fuerte, valiente pero arrogante, aventurero hedonista. Normal que encandile a las mujeres, incluso a la Dietrich.

La película bascula y avanza mediante conversaciones, escenas conversadas, casi siempre. Se nota un tanto rudimentaria la narración y mecánicos los movimientos, lineales y sin muchos matices. Sternberg andaba en otras batallas: las de los intereses entre los dos amores principales que se baten y debaten en Marruecos, entre el intrépido e irresistible soldado Cooper (con momentos de “clown”, también) y el adinerado Adolphe Menjou, en un personaje de una dignidad y entereza (casi grandeza) asombrosas.

Un drama de frontera es Morocco, sobre dos seres vagabundos y erráticos que se encuentran y que se enamoran y que no querrán ya separarse. Sobre todo no querrá Dietrich: con qué miradas despacha sus sentimientos, decisiones y frugales disimulos. Sugerente, Marruecos, por muchos motivos: por las cuestiones de género, de roles sociales y de raza, por las definiciones de amor y colonización y batalla. Por el punto de vista de Sternberg: tantos planos medios, tantos planos por la espalda de los personajes, sin simetría, sin equilibrio, como tentando la suerte. Por la manera de representar a la Legión, nada similar a lo que Orduña o Duvivier harían después, por ejemplo. Sternberg contaba con otras motivaciones menos épicas y socarronas: Sternberg buscaba los límites…

Ajustados y significativos diálogos (en absoluto recitados), puesta en escena no armónica pero sensual; atmósfera hipnótica y elegante. Caravana de mujeres tras los legionarios, pobrecitas, a la que se unirá por la arena del desierto la mismísima Dietrich, como una más, dejando a Menjou en la orilla (del desierto), comprendiendo que el dinero, aunque parezca mentira, no siempre lo es todo. Por eso Morocco es una película sobre los límites de la aventura, la pasión y la conquista. Una película sobre la aventura, la pasión y la conquista de los límites. Incluyendo los límites (esto no es una cursilada) del corazón.