SUÁREZ Gonzalo (1934-_)

Aoom (Aoom) (1970: 5.0)

Aoom es una de esas películas originales, diferentes, de gran inventiva: un experimento, un desahogo, una digresión, una huida; una paja mental o una socarrona broma. Ya en los primeros minutos sentí la necesidad de pensar en Pasolini y Godard. El italiano, en aquellos años, andaba en asuntos sucios y mitológicos como Porcile o Medea. El francés, tras Weekend y One Plus One, se había embarcado en aguas maoístas para desmontar para siempre la vitalidad e ingenuidad del cine como entretenimiento. Hay rostros y músicas libertarias de Pasolini en Aoom. Hay un deambular y un vagar por el bosque que repetiría Godard varias veces.

Aoom es una película inmediata, física, controlada y demente, forzada y artificiosa en sus movimientos (de los actores, de la cámara), en sus imágenes que imantan tanto como irritan, en según qué minutos o estados de ánimo o generosidad.

Se aprecia un componente de psicodelia y modernidad, en aquella España de Alfonso Paso (¿es La otra residencia la peor película de la historia del cine?); pero es, también, un cuento gótico, una búsqueda de no sé qué (acaso un ideal), unos elementos de misterio, escepticismo, terror,  paranoia y afán por desaparecer (tan de Vila-Matas) que acaso la relacionen con otros filmes españoles vanguardistas o poco clasificables como Arrebato o Bilbao, El anacoreta o Tamaño natural. Puede verse como la gamberrada de un joven a medio camino entre la “gauche divine” y las películas de la Hammer o como un film metafísico, con ínfulas y hasta moraleja, pero esto último me lo creo menos. Es, en todo caso, un bicho raro, tanto el director Gonzalo Suárez como la propia película: una obra desequilibrada, irregular, a ratos hermosa y a ratos feísta, en ningún caso vulgar.

Película de interiores y exteriores asturianos desbordados por una cerebral pasión dispuesta a expresar significados crípticos, a mostrar imágenes enigmáticas o viscerales, obsesivas o libertarias. Una bruja o un científico loco, un hippie o el tonto del pueblo. En ese plan. Película o embeleco estrafalario: dinámica pero arrítmica, atractiva pero insustancial acerca de un señor que… En fin, no creo que la trama aquí importe: para eso está Google, venga.

Ferreri o Berlanga, Buñuel o Saura, además del joven Polanski (el becketiano de Cul-de-sac más que el descerebrado de ¿Qué?), parecen referencias de Suárez (¿y Roeg?), pero cualquier sabe… Película, ya digo, disparatada y rural, cómica pero no graciosa, esquiva, torturada y con una salmodia que la inunda, hitchcockianamente, como si viniera de entre los muertos. Aoom es una acuarela personal y, como suele decirse, intransferible, ajena al público y a la tradición; es una obra de vanguardia pero desconozco cuál es el –ismo que mejor le conviene.

Alguno, con notable intención y potable intuición, acaso la podría situar bajo la etiqueta de Mecanismo: un mecanismo de autoafirmación burgués, pedante, errado y ególatra. Palabras que un humilde servidor no suscribiría ni dejaría de suscribir. Que se moje otro.