TARANTINO Quentin (1963-_)

Death Proof (Death Proof) (2007: 2.0)

Death Proof es BASURA.

Es de Tarantino, joder: busquemos los tres pies al gato. Algo ha de tener.

¿Lo hemos pasado bien? Algunos, de puta madre. Se carcajean, se mean de risa, se dicen: “qué hijo de puta, el Tarantino, qué talento tiene el cabronazo”. Y muchas chicas liberadas, modernas y guapas se divierten con este cine. No piensan y se sienten elevadas, atractivas, independientes y peligrosas. Como Kill Bill, que también parece otra sangrienta  venganza frente a los hombres. Las mujeres florero y las tías macizas sin cabeza aprendieron a ganar parcelas de poder y libertad y, gracias a señores “cool” y cañeros como Tarantino, han conseguido con el paso del tiempo, el progreso y la modernidad, ser parodias de florero, insultantes macizas sin cabeza pero muy conscientes de su papel de fiesteras malhabladas, agresivas y caprichosas. Y disfrutándolo. Enhorabuena: Kurt Russell ya no se sentirá solo.

Pero, insisto, Death Proof es BASURA.

Conversaciones mega-irrelevantes, clónicas, tarantinizadas hasta el martirio: matices miles más banales que un bote de tomate, un calcetín roto, un vinilo rayado.

Tarantino como contenedor de ruedas, gasolina, asfalto, cócteles, tías buenas, tipos duros, mucha música, chatarra, diseño de interiores y persecuciones.

Un tío con un par de cojones bien puestos, ese genio llamado Quentin Tarantino. De eso presume, y eso son sus películas: interminables corridas de celuloide barato y charcutero; es difícil caer más bajo pero aún impresiona a algunos ingenuos críticos, que siguen considerándole una especie de Godard para todos los públicos, un gurú anti-Hollywood, pobrecillos; a veces las afueras de la basura es aún más basurera. Parodias, homenajes, repeticiones, violencia extrema, todo es lo mismo porque es ficción y porque es verano.

Juro que, pese a los ríos de tinta que corren y corren y continúan acelerando hacia ningún océano, no me apetece lo más mínimo escribir una sola palabra más sobre este cine de desguace y testosterona, descerebrado, ínfimo, fascistoide, indefendible, autoritario.