KEATON Buster (1895-1966) / CRISP Donald (1882-1974)

The Navigator (El navegante) (1924: 9.0)

1) Compré The Navigator en un “pack” con otras cuatro “obras maestras de la comedia”: 15 euros, 3 por film. Una ganga que pasaba desapercibida. The General, 9 euros, no está incluida las ofertas. El precio del prestigio.

2) Quien no lo conoce no lo echa de menos, pero quien lo ha visto en acción no concibe el cine ni, por ende, el no-cine sin Buster Keaton.

3) The Navigator la codirige Keaton con Donald Crisp. Se me ocurre escribir: J. Lewis, J. Menzel, Airplane...

4) Keaton, en 1924, fue el millonario Treadway: decide casarse, lo rechaza su amada, la reencuentra en un barco, están solos y se necesitan. En 1927 fue el ingeniero de ferrocarriles J. Gray: rechazado por su amada por no llevar uniforme; pero el destino los reúne en un tren en medio de la guerra.

5) Treadway: desastrado aristócrata, aprenderá a sobrevivir demostrando entereza y valentía. Estoicamente soporta los envites del azar y la naturaleza, se hace fuerte, derrota con su amada a los caníbales y los rescata un submarino. Final feliz pero estoico: acaso anuncia la rutina o la felicidad tranquila. J. Gray y su chica ayudan a vencer al ejército de la Unión y él se gana el uniforme. Final feliz: mientras él, fantoche, hace el saludo militar, disfruta del beso de su chica. Un plano ultra-Keaton.

6) Mi imaginación y mi sensibilidad no se conmueven ante la naturaleza, y los libros me causan tedio. Cuando el hombre no se encuentra a sí mismo, no encuentra nada. Escribe Goethe en Werther, SALVAT.

7) Encontrarse a uno mismo es posicionarse entre los otros. Pelear por lo deseado, luchar contra la indiferencia que la comodidad procura, hacer un esfuerzo por romper el cascarón: salir de uno y comprometerse con otros.

8) En Keaton ese esfuerzo se materializa en un humor de pragmatismo y sentido común (protestante) llevados hasta sus últimas consecuencias.

9) Hoy estamos acostumbrados, enfrentados a cualquier texto, al uso de subrayados, negritas y cursivas. El cine de Keaton es opuesto a estas prácticas de hacerse notar: hay que fijarse, dejarse llevar por la música de “saloon” y el amplio realismo sin fragmentaciones ni montajes sórdidos.