BOULTING John (1913-1985) / BOULTING Roy (1913-2001)

Seven Days to Noon (Ultimátum) (1950: 7.5)

1) Los hermanos Boulting, Roy y John, escribieron, dirigieron y montaron Seven Days to Noon en 1950, con la sombra de Hiroshima y Nagasaki. Cerebral thriller, que no sesudo. Hay ligereza: una ventaja.

2) No hay momentos para la emoción, el terror, el desencanto ni la reflexión. Los londinenses, una vez saben que ha desaparecido un científico dispuesto a explotar la bomba atómica, se organizan con flemática perfección, desiertan las zonas de más peligro y esperan noticias. La dirección de J. Boulting es inmaculada y rigurosa:

3) No explota situaciones que hoy no quedarían sin pérfida carga de crónica negra o rosa. Se percibe un grave dominio del ritmo de la historia, sin insistir sobre motivos psicológicos o perfiles sociológicos.

4) El protagonista desea matar a miles de personas, ¡para evitar males mayores! Que los demás países aprendan y se desarmen. Barry Jones, que encarna al científico loco, no hace alardes: se afeita el bigote para no ser reconocido. Ingenuidad propia de tan ingenuo y peculiar thriller.

5) Película un tanto insípida, Seven Days to Noon habla de los peligros de la bomba nuclear, más si cae en malas manos. Los peligros de un mal gobierno. Una nación ha de estar alerta y armada, para así hacerse respetar.

6) Lo demás es un ejercicio de hábil organización de elementos y firme “timing”. Los Boulting saben lo que hacen y hacen lo que saben.