TOURNEUR Jacques (1904-1977)

The Flame and the Arrow (El halcón y la flecha) (1950: 7.5)

1) Uno imagina un film así en aquella España: ensoñaciones de muchachos, nubes de romance idealizado, héroes invencibles, exotismo. Como el chico inmovilizado en la brava novela Los bravos, de J. Fernández Santos:

2) …pudo ver las dos películas que se proyectaban. Caballos más finos y veloces que los del pueblo, dos barcos que bogaban cubiertos de blancos penachos, y una extraña tierra donde los hombres vestían de blanco, paseando bajo árboles desconocidos.

3) The Flame and the Arrow nos presenta el cuerpo del mozo Burt Lancaster como un Robin Hood en la Lombardía del s. XII. Libertador del pueblo, conquistador de mujeres, espíritu libre: así le llaman. Él es el centro.

4) Un circo con sombrosos números equilibristas. El atlético Lancaster y su ágil amigo mudo realizan acrobacias para derrotar a un ejército torpe que cae como naipes de baraja. Y para divertirnos: relajada audiencia.

5) Una historia de amor, con Lancaster y Virginia Mayo. Ella al final renuncia a la vida palaciega, él comprende que ella lo ama de verdad.

6) Historia de una amistad, la de Lancaster por su amigo mudo y, sobre todo, viceversa. Algunos se molestarán con eso de la homosexualidad latente y otros lo llevarán demasiado lejos. Pero admitamos que existían (o existen) amistades masculinas que sólo se recicla(ba)n en miradas y palmoteos.

7) Tourneur lleva a cabo un ejercicio de medievalismo trivial y pictórico, según Andrew Sarris. Es difícil refutar ese dictamen. Me entretiene bien, mas me deja con la impresión de que aquellos que, ahora, encuentran este tipo de cine “tonto” o “ridículo” cuentan con motivos razonables. Para mí, The Flame and the Arrow es una película de aventuras sin ínfulas ni petulancias. Hoy algunas solemnes relevancias dan miedo y agujetas.

8) “Para mí no hay cines ni teatros; a mí deme un sitio como éste, desde donde se abarque mucho terreno, y no quiero más.” Cita del mismo libro.

9) Para todo hay versiones. Así el pastor no conoce el cine y hasta un pueblo le resulta ajetreado e irreal. No necesita soñar, o no sabe. ¿Y?