NOÉ Gaspar (1963-_)

Irréversible (Irreversible) (2002: 3.0)

1) La tentación del crítico es dudar ante las indiscutibles acometidas de lucidez, vísceras o temperamento. Irréversible es, según la revista Dazed & Confused, una de las películas más importantes de los últimos 20 años.

2) Hay que ir con tiento. No porque una afirmación así no sea plausible, sino precisamente por lo contrario: porque es posible, claro que sí.

3) Ay, pero es que para alcanzar conclusiones uno ha primero de aguantar los diez o veinte o treinta primeros minutos, donde la cámara gira y rota, deformando y rasgando una realidad filmada que quien esto escribe preferiría haber mirado a la cara, como al violador mismamente, aunque sea para romperle la cara. O para callar, impotente.

4) Finalmente, uno, que ha aguantado el metraje completo, no siente arrebatos de alucinación ni advierte indicios de excepcionalidad. A partir de la propuesta básica y viendo por dónde iban los tiros, este espectador se desanimó y se limitó a dejarse llevar, intentando seguir las correrías de los protagonistas y conformándose con esperar paciente la astuta aparición tardía de la monumental pero errada Monica Bellucci y resistir buenamente las acometidas verbales y gestuales del desencajado Cassel y del más tranquilo Dupontel, personajes adolescentes que nos infantilizan.

5) Este cine, a ver, dudo que haya provocado debates de enjundia. Sospecho que no ha ensanchado nuestras facultades racionales ni emocionales.

6) Pero sí ha sido un film polémico, con sus imágenes de cruda violencia. Nos pone una larga violación sin cortar el plano, el me-como-el-mundo-Noe, y, para idiotizarnos, nos hace volar su cámara en círculos por techos, luces y cuerpos, mostrando lo mínimo de naturalidad humana, agresiva o no.

7) En el día a día de televisiones y periódicos se dan cientos de violaciones y disparates, pero la técnica del vídeo-clip y del turbio montaje con la cámara distorsiona la barbarie. Los espectadores: somos tan simples…

8) O generosos que, enfrentados a una obra controvertida, tendemos a adaptar nuestras disposiciones a la corriente dominante. Pues yo no. ¿Solo contra todos? Ya, ya...