POLANSKI Roman (1933-_)

Cul-de-Sac (Cul-de-sac) (1966: 9.5)

1) Polanski y lo amenazante. Lo que inquieta y aterroriza, lo inesperado, lo que no podemos calcular, aquello a lo que no sabemos enfrentarnos porque es incomprensible o del otro mundo.

2) Señala Roman en una entrevista del DVD, años después de haber realizado Cul-de-Sac, que todo el equipo de rodaje sintió la vibración de estar haciendo algo por el placer de crear, a pesar de las dificultades del clima, de alguna secuencia difícil y del estado anímico de los actores.

3) Esas ganas, esa libertad tan de los sesenta se refleja en Cul-de-Sac. No es  pertinente que la historia sea (o no) inverosímil o enteramente (in)consistente, que nos queden muchas dudas. Beckett y Pinter por ahí andan, los personajes se atemorizan y se entretienen, pasan el rato sin saber para qué, esperan a alguien y se persiguen; es casi un Peckinpah teatral.

4) La euforia de saberse creador es inigualable: en aquellos años los nuevos cines intentaron olvidarse de la fastuosidad, los himnos y las reglas estrictas. Veo a Polanski rompiendo con lugares comunes, forzando el estilo, mostrando su técnica al servicio de una trama entre existencial y absurda, también thriller. Veo una base teatral cuyo espacio dramático es quebrado en imágenes y posturas novedosas, barrocas, el teatro rendido al cine. La locura amenaza a las personas enclaustradas porque la locura está dentro de todos, dadas las circunstancias y atmósferas adecuadas.