WILDER Billy (1906-2002)

Five Graves to Cairo (Cinco tumbas al Cairo) (1943: 8.0)

1) Cine muy entretenido, inteligente en la materialización de un guión. Contiene un misterio, una alegría por hacer películas, un respeto por el público y una máxima de ser útil que ahora resultan antiguos, una pena.

2) Todas las escenas incluyen suspense, de choque entre personas o sentimientos. Cine de perfecto cortado y pegado, unos actores con aroma de grandeza, A. Tamiroff y Von Stroheim. La historia gana en profundidad, enigma, fortaleza interpretativa, facial. ¡Adiós, Tarkovsky, adiós!

3) Tópicos en el retrato de las nacionalidades alemana, inglesa e italiana. Ahora sabemos que ganamos la Segunda Guerra Mundial, pero queda un poso de emoción. En 1943, cuando la guerra no había terminado, gentes como Wilder y Brackett tomaban claro partido:

4) Y, además de pergeñar una bella historia de amor, crear un enorme Mariscal Rommel gracias a Stroheim y ofrecer una vibrante narración, introducían una recomendable, por entonces, propaganda anti-alemana.

5) Esto, lejos de perjudicar la “independencia” de la historia, ahora resulta emotivo, un homenaje al cine como labor bien pensada, bien hecha, con amor, compromiso y  humor. 1943: Wilder a los 37 años.

6) Ahora no está claro quién es el enemigo ni cómo se ha de decantar un film. Cuando alguien descaradamente toma partido le saltan encima los buitres, con o sin razones. “El cine no puede ser propaganda”, le espetan. ¿Cómo que no? ¿Hay cine que no lo sea? ¿Ya estamos con lo mismo?