MELVILLE Jean-Pierre (1917-1973)

Le deuxième souffle (Hasta el último aliento) (1966: 8.0)

1) Blanco y negro, movimiento de sombras y efecto dramático para expresar la tonalidad y la moralidad del hampa: un hampa abstracta.

2) El mundo del crimen: aquellos que se dedican a dar golpes, robar, atracar, que pactan con personajes que no tragan, que se traicionan, que mucho ambicionan, que no dudan en delatar y asesinar para conseguir dinero, satisfacer una venganza, hacer su justicia.

3) Este universo de malhechores y de policías que procuran atraparlos, sus interconexiones, admiraciones y odios, fue esbeltamente retratado por Melville en Le deuxième souffle en 1966.

4) Pasan muchas cosas en la película e oímos infinidad de conversaciones entre los personajes, que desconfían de todo y de todos. Violencia seca, soterrada, no hay grandes sobresaltos ni exhibicionismos porque sí, ni hay lugar para grandes palabras o vibrantes gestos: pues son estériles.

5) Melville rueda escenas con rapidez, todos los personajes del hampa y la policía apuntan decoro y nobleza, todos son peligrosos pero ninguno lo demuestra demasiado ni sobreactúa.

6) Le deuxième souffle es contenida, desabrida dirán los que gustan de un cine psicodélico y psicológico. El cine de Melville no va por ahí. Figuras de traje y sombrero, tipos duros que no dan explicaciones, o que mienten, amorales. Cine quizá admirado por Kitano. ¿Tarantino? En principio, sí.

7) Frente a varios cines que glorifican al criminal, que lo convierten en caricatura o sangre fácil, este cine de Melville es como algún cuadro de Barceló que recuerdo: esquemático, esencial, dinámico en su movimiento, ni literario ni pedante ni hermético, sino vivo y atemporal. Y colea.

8) Frente a otros cine que se implicaban en su mundo, producían comedias ácidas o evasivas, experimentaban o hacían el payaso, Melville iba a lo suyo y hacía lo que le gustaba hacer. ¿Era por ello un conservador? No está claro. Sus ficciones son menos sociales, más metafísicas, casi de Antonioni.