OPHÜLS Max (1902-1957)

La ronde (La ronda) (1950: 8.5)

1) La felicidad no es alegre. La vida es un tiovivo: “giran mis personajes”. Un narrador-Dios decide encuentros, participa en la historia, dice “rodando”, hace bromas dentro del film. Se trata de un precoz posmodernismo de altura verbal y profundidad melancólica. La ronda.

2) Tonos de graciosa frivolidad, desencantado cinismo y agridulce lucidez se integran en un festín formidable preparado por el chef Ophüls. Un director de orquesta portentoso, sin competidor en lo suyo.

3) La música de vals, la situación principal al fondo del plano, el movimiento circular de la cámara, las estrategias teatrales, el juego del narrador, los manierismos de impar belleza: distancian al espectador instruido, que se maravilla más que se conmueve. ¡El placer, el placer!

4) El cine de Max Ophüls produce placer. Fue un abrumador maestro de ceremonias, un experimentador orgulloso de su quehacer, un mariscal juguetón, un Flaubert pasado por Godard “avant-Godard”, un vanguardista noble que quiere atrapar el tiempo. Porque su felicidad no es alegre.