ALLEN Woody (1935-_)

Melinda and Melinda (Melinda & Melinda) (2004: 8.0)

1) El famoso físico Stephen Hawking admite (marzo de 2005) que nunca llegará a entender el universo. Es un alivio, pues si Hawking y Tarkovsky no han podido, menos aún los mortales.

2) Allen es el segundo autor al que le dedico una segunda página. Presenciar su nuevo film es un suceso irresistible, y sucedió esta noche.

3) Después de la arrítmica Made in USA, acceder a Melinda & Melinda me produce una sensación de placer, de melodía vivaz.

4) Allen logra lo intangible, la ligereza de la profundidad, lo cómico en lo trágico; logra inyectar el sentido de la vida en una observación que parece tonta y de maniático consentido. Siempre con sentido.

5) Las dos Melindas representan la tragedia y la comedia, dos actitudes, dos distancias ante la vida. Allen va intercalando ambas versiones pero se queda con la comedia, que además funciona mejor en el film.

6) Lo dice un personaje: la vida es un suspiro y, ya que aquí estamos, ¡disfrutemos! Y ocurre el momento mágico: chasca sus dedos, fundido en negro, se acabó el film, se reinició la vida. Gesto-símbolo de similar poder y genialidad al del taxista de Anything Else: mejor quitarle hierro a las aflicciones y descontentos. Las cosas son complejas, pero es la actitud ante ellas la que transforma el llanto en risa, la preocupación en diversión.

7) El objetivo sentimental y moral de la vida es alcanzar una cierta dosis de ese emblema pesado llamado felicidad. A Allen, como a Godard, tampoco le interesa el Universo. Bastante tengo con lo mío.