LANG Fritz (1890-1976)

Scarlet Street (Perversidad) (1945: 9.0)

1) Regalan Perversidad con el Diario de León y la venden por 1,99 euros en el supermercado: comparte pila con decenas de títulos: de Negulesco o de Astaire, The Birth of a Nation, El hombre del brazo de oro, bodrios violentos. Etc.

2) Perversidad es una película sobre las relaciones de poder y jerarquía que se establecen entre un pequeño grupo de personajes interpretados por Edward G. Robinson, Joan Bennett y Dan Duryea en los papeles principales.

3) Robinson es Christopher Cross, un hombre honrado, que pierde los papeles de su vida cuando conoce a una mujer “fatal”, Bennett. Desde el momento en que se produce el encuentro surgen intereses contrapuestos:

4) El interés amoroso o sexual, por un lado, y el interés económico, por otro.

5) El equilibrio entre ambas aspiraciones se mantiene durante un corto período de tiempo. Luego se suceden los desastres: las muertes, la ruina; la pérdida definitiva, por parte del protagonista Robinson, de los papeles de relativo éxito profesional que eran garantes del frágil equilibrio de su vida.

6) Cada uno de los personajes depende, en el campo económico, amoroso o intelectual, de algún otro, al igual que cada uno de los temas de Scarlet Street se relaciona en precario balancín con los demás. El amor, el sexo, el dinero, la ética y el arte se determinan entre sí, y no hay definición posible de uno sin atender a los otros. No es una obra idealista ni ingenua.

7) F. Lang y D. Nichols elaboran una película punzante y perfecta (lúcida, desoladora) sobre los determinismos sociales y genéticos que construyen a las personas. Es indiscutible la maestría de Lang para sacar máximo partido a las relaciones entre los actores y sus estereotipos: la esposa “estorbo”, la “femme fatale”, el viril maleante sin escrúpulos, el banquero aburrido, el fino crítico atraído por lo exótico, el fracasado marido que exige su parte. Ningún personaje es desinteresado, todos pueden llegar a ser objeto de burlas, a chantajear o asesinar si no se cumplen sus deseos humanos.